26 marzo, 2011

Public Houses




Es impresionante la cantidad de pubs que hay en Londres. Hay uno en cada esquina. Los pubs son muy acogedores, elegantes y hasta ostentosos… con flores colgando, candelabros, mucha madera oscura y cuadros, espejos e insignias en las paredes.

El nombre de ‘pub‘ proviene de ‘public houses’. Hay algunos ‘pubs históricos’ en Londres que tienen hasta 2 siglos y en realidad no se sabe exactamente cuál es el más antiguo de la ciudad (este debate es eterno).

Lo que más me sorprendió de este tipo de bares es que pueden ser muy familiares. En México no estaría bien visto llevar niños a un bar. Aquí la gente va a medio día a los pubs con sus hijos y come sus ‘fish and chips’, una hamburguesa o un plato de ‘pie and mash’ acompañado de un par de cervezas. Es un ambiente familiar, nadie se escandaliza si hay una familia comiendo y bebiendo y al lado un grupo de jóvenes emborrachándose.

Si eres un ‘gourmet’ como yo, puedes ir a un ‘gastropub’ (creados a principios de los 90s) para poder ordenar comida de excelente calidad como un plato de quesos o un ‘seared sea bass’ y de postre un ‘warm chocolate fondant with vanilla ice cream’.

Otra cosa que me pareció muy curiosa es que muchos ingleses van a los pubs en sus ‘lunch breaks’. Así que ves a much@s trajead@s tomándose unas cervezas a medio día y después, se van a trabajar como si nada. Honestamente no sé cómo le hacen porque si yo tomo alcohol a medio día entre semana, se me apaga el cerebro y ya no puedo trabajar el resto de la tarde.

Eso sí, los pubs cierran temprano como a las 11-12pm. El mejor horario para ir es cuando termina la jornada laboral, como a las 6pm. No esperes el servicio de un restaurante, ve tú a la barra y pide lo que quieras. El precio medio de un vaso de cerveza o ‘pint’ es de tres libras.

Si eres fan de la cerveza, quieres comer comida inglesa a precio accesible y te interesa conocer una parte importante y divertida de la cultura inglesa, los pubs son un ‘must’.

22 marzo, 2011

Receta del clásico y verdadero tiramisù italiano













(Explicado ‘con manzanitas… ‘en cristiano’ pues)

Ya lo sé, este blog no es de cocina, sin embargo, decidí escribir esta receta por 2 razones: 1) el tiramisù es mi postre favorito (tiene café, queso y chocolate ¡yummy!) y 2) odio que en México, el 90% de las veces, el tiramisù no se parece en nada al verdadero que se come en Italia

El verdadero tiramisù es más cremoso (NO es un pastel y NO se usa crema chantillí). Al contrario de lo que muchos pueden pensar, es un postre muy fácil de hacer. La preparación es parecida al famosísimo ‘pastel helado’ (en México). La parte difícil es conseguir los verdaderos / originales ingredientes fuera de Italia

Por cierto, La traducción de ‘tiramisù’ es: en español - levántame (en inglés - pick me up)

Ingredientes (6 personas):

-400 gr. de savoiardi (que son galletas con forma de dedo, dulces, secas, ligeras y esponjosas. Puede que las conozcan como “galletas de lengua" o “lady fingers” - en inglés. En México las produce la marca MacMa y se llaman "bocado de dama")
-5 huevos (súper frescos porque los usaremos crudos. Así que absténganse de comprarlos en dudosas tienditas o de usar los huevos de la semana pasada)
-250 gr. de azúcar
-500 gr. de queso mascarpone (favor de ir a una tienda tipo Trico (en México). El mascarpone es como un ‘queso crema’ italiano y se los ruego… ¡no lo reemplacen por chantillí!)
-Suficiente café para remojar las galletas (por favor que NO sea americano, que sea ‘espresso’. Si no pueden preparar ‘espresso’ que sea un americano hecho con café de calidad y bien cargado)
-Chocolate en polvo (de preferencia compren una barra de chocolate amargo –en México, esas de Turín para cocina son excelentes- y ráyenla)

Preparación:
1.Preparar el café, recuerden: suficiente para mojar o sopear las galletas (6 tazas de ‘espresso’ más o menos). Poner el café en un plato hondo y endulzar al gusto (si el tiramisù es para niños, endulzarlo más)

2.Batir las yemas de huevo con la mitad del azúcar hasta obtener una mezcla clara y espumosa

3.Incorporar el mascarpone a esta mezcla de yemas con una espátula y mezclarlas bien (para más fácil usar la batidora eléctrica). Mezclar entonces hasta obtener una crema sin grumos y homogénea

4.Montar las claras de huevo a punto de nieve agregando una pizca de sal y el resto del azúcar (para más fácil usar la batidora eléctrica)

5.Unir la mezcla de mascarpone y las claras de huevo con una pala lentamente. OJO: CON MUCHO CUIDADO. Dar vuelvas de abajo hacia arriba paulatinamente para mezclar sin que se ´desinfle’ (siento que mi vocabulario no sea tan 'gourmet', no soy chef). Y ahora está lista la crema del tiramisù (que debe de ser cremosa, no líquida)

6.Bañar las galletas en el café (que no queden completamente mojadas, sólo un poco)

7.Hacer una camita de galletas remojadas en un contenedor o contenedores individuales. La verdad yo prefiero los individuales, ya que se ve mucho más bonito al servir

8.Cubrir esta cama de galletas con una capa de la crema de tiramisù (lo suficiente gruesa). Nivelar la crema con una espátula

9.Poner el chocolate en polvo (o rayar el chocolate) encima de la crema, cubriendo casi toda la crema o parte de ella, como quieran.

10.Repetir los pasos 7, 8 y 9. Es decir, poner otra camita de galletas remojadas, otra de crema y luego el cacao. OJO: Si pusiste la primera camita de galletas de forma vertical, la segunda ponla horizontal.

11.Poner el tiramisù en el refrigerador por 3 horas para que se compacte y se enfríe

12.OPCIONAL (pero yo lo haría): presumir a tus amigos y familia que preparaste un verdadero tiramisù italiano, el clásico.

Buon appetito amici miei

19 marzo, 2011

Test: ¿Podrías vivir en Londres (una vida decente y feliz)?

(En este test: vivir es más de 10 meses)

Si quieres saber si Londres es la ciudad perfecta para ti responde si o no a las siguientes preguntas:


1)¿Ganas / tienes dinero suficiente? (eso significa tener disponible al menos £2000 al mes porque Londres sin dinero es HO RRI BLE y no se puede hacer nada. Todo es caro: la renta, el transporte, la comida decente, etc. Si vives con tu pareja, entre los 2 deberían de ganar, idealmente, al menos £3500 –ojo: sin hijos).

-Aquí una lista del costo de vida en Londres (No incluye electricidad, celular, internet, council tax mensual, etc)

2)¿Estás dispuesto a compartir departamento? (conozco amigos que ganan £3000 al mes y comparten depa para poder ahorrar y darse algunos lujos como salir a cenar, ir de shopping o viajar. Un depa para ti solo que no sea un closet, muy viejo y algo céntrico es un lujo)

2.a OJO: Si eres casado / juntado y/o con niños responde ¿Estás seguro que quieres vivir en un depa minúsculo y/o vivir leeeejos del centro de Londres / de tu oficina para poder tener un depa de tamaño y precio decente?

3)¿Eres de los que puede vivir en permanente clima frio, nublado, ventoso y lluvioso. Además, estas dispuesto a aguantar un ‘intento de primavera’ y un verano que dura poquísimos días?

4)¿Eres fiestero? (si hay algo que sobra aquí son clubs de todo tipo, gente borracha, bares, pubs, etc)

5)¿Eres soltero? (diversión garantizada. Además, si eres hombre podrás alegrarte la pupila ya que a las inglesas LES ENCANTA salir con un top largo o con un cinturón grueso como vestimentas... y nada debajo... mostrando... demasiado)

5.a OJO: Si eres casado / juntado y/o con niños responde ¿Estás seguro que no quieres vivir en una ciudad con mejor calidad de vida por menos dinero?

6) ¿Eres joven? (la verdad no veo que esta ciudad ofrezca calidad de vida para alguien que tiene familia o quiere estar tranquilo: caos, todo es caro, está lejos)

7)¿Eres fan de ir a eventos culturales? (no tendrás el tiempo de ir a todos, hay demasiados y muchos de ellos son gratis)

8)¿Eres abierto a probar todo tipo de comida / amas probar platos nuevos? (si respondes 'si', Londres será como un paraíso porque puedes encontrar comida de todos lados y muy autentica)

9)¿Estas dispuesto a soportar que en invierno oscurezca a las 4pm?

10)¿Te gustan los ambientes internacionales, eres tolerante y capaz de convivir con cualquier nacionalidad, religión, raza, etc? (ej. Yo trabajo con mujeres que llevan el hiyab –velo islámico, con ateos, gays, heteros, negros, blancos, polacos, australianos, ingleses, sudafricanos, etc. Osea si eres de esos que no tolera la diversidad -religiosa, sexual, de color de piel, etc... OLVÍDALO)

11)Si trabajas en oficina ¿Estas dispuesto a no tener breaks o salir durante el lunch? Es verdad, los ingleses normalmente no toman breaks. Les encanta comer su lunch frente al escritorio y claro, tú debes de hacer lo mismo porque ni modo de ser el único que sale (aunque la verdad, a veces si me tomo mis 30 min de lunch pero con las extranjeras que trabajan conmigo –ningún inglés)

12) ¿Estas dispuesto a vivir en una ciudad en donde siempre hay colas para todo? (por la cantidad de gente y porque no se usa el 'echar montón'... aquí es en órden)

13)¿Quieres vivir en una ciudad con más igualdad de oportunidades que la mayoría? Aquí te contratan por tus capacidades. Mientras produzcas y seas bueno en lo que haces, tendrás trabajo. No les importa tanto tu raza, religión, físico, etc. Si eres de los que gusta de conseguir trabajo por contactos, olvídalo (a menos que seas inglés y/o muy rico o parte de alguna realeza -especialmente Europea)

14¿Sabes cómo manejar el sentimiento de desarraigo territorial, familiar y la nostalgia de estar lejos / Crees que eres capaz de adaptarte a una cultura como la inglesa?

15)Finalmente, esta es muy obvia pero no menos importante: ¿Hablas inglés fluido?

Si contestaste sí a:

0-5: Piénsalo 2… no, ¡10 veces! (o ven… pero de turista solamente y te recomiendo venir de mayo a octubre)

6-9: Podrías intentarlo (pero dudo que te guste o te será muy difícil adaptarte. Si eres soltero, tal vez te ayude conseguirte un novi@ en esta ciudad, sobre todo si es ingles)

10-13: Seguramente te gustará (¿Estás seguro que puedes vivir sin luz solar, con viento, lluvia y frío la MAYORIA DEL TIEMPO? Es decir, mucha gente dice que le gustan los días lluviosos pero aquí es demasiado. Extrañarás el sol, créeme)

14-15: ¡Ya vente para acá! (Dile a los de inmigración que les invitas unas ‘fish and chips’ mientras les cuentas que en tu vida pasada eras inglés, viviste en Londres y que eras amigo de Margaret Thatcher)

17 marzo, 2011

Curiosidades del italiano: útil si quieres aprenderlo (pero sólo si hablas español)


Para mí el italiano es el idioma más bello que existe: el sonido, el ritmo, la forma de construir oraciones, el acento, la mímica con la que los italianos hablan…

No es un idioma internacional, sólo se habla en Italia y en algunas ciudades de Suiza pero, culturalmente, es muy interesante saberlo por el arte, la historia, la ópera, la cocina, la moda… y porque si vas a Italia la mayoría de italianos sólo te hablarán en italiano.

Comencé a estudiarlo en Florencia (en el 2006). Ya lo entendía un poco desde antes y decía algunas frases porque es el idioma que siempre he hablado con mi familia política.

Aprendí el italiano toscano (el mismo que habla Roberto Benigni). El italiano del sur es muy diferente y, seguramente, no entendería ni el 50% si lo escucho (en la TV italiana ponen subtítulos al italiano del sur). Así que, orgullosamente, se hablar (de forma fluida) el italiano estándar. Aquí algunas curiosidades:

‘Primo’ es primero (no el hijo de tu tío)

‘Piano’ es piso (primo piano seria ‘primer piso’) pero también es lento

‘Bimbo’ es bebé o niño pequeño (no la marca del osito)

‘Bruto’ es feo (no estúpido) y se escribe: brutto

'Fiera' es orgullosa (no salvaje) o también es feria

'Torta' es pastel (como en España. No es una torta del chavo del 8)

'Burro' es mantequilla (no el animal)

'Autista' es chofer (no un trastorno)

Buena suerte se dice ‘in bocca al lupo’ (traducido literal ‘en boca del lobo’)

'Caldo' es caliente (no caldo –de pollo)

'Bisogno' es necesidad (sí, como el apellido de Daniel Bisogno)

'Sedere' es cul*** (no ceder)

'Ferro' es hierro pero también es plancha (sí, como Tiziano Ferro)

Si dices ‘chivo’ en Italia dirás ‘comida’ (pero se escribe ‘cibo’)

Si dices ‘maquina’ en Italia dirás ‘coche’ (pero se escribe ‘macchina’)

Si traducimos literal ‘caffè macchiato es ‘café manchado’ (que sería un espresso ‘manchado’ de leche)

Si quieres decir 'mis padres' en italiano coloquial se diría 'i miei' (traducido literal: los míos)

Si dices arriba, abajo, arriba, abajo… en italiano dirías ‘su, yu, su, yu’… (escrito bien: su, giù…)

El nombre italiano (que se usa también en español) ‘Renata’ significa ‘Renacida’

En el italiano normal se usan algunas palabras inglesas como ‘weekend’, ‘computer’, ‘sport’ o ‘zoo’

En Italia cuando alguien responde al teléfono dice ‘pronto’ (listo)

En Florencia hay una calle importante que se llama ‘Verga’ osea ‘Viale Verga’ (sin comentarios)

‘Guardare’ significa ver / mirar (no guardar)

‘Salire’ significa subir (no salir)

‘Stirare’ significa planchar (no estirar)

‘Cara’ es querida (no rostro)

‘Svelto’ es rápido (no alguien delgado)

'Imbarazzata' significa avergonzada (no embarazada)

'Donna' es mujer (no una rosca / pan)

La introducción de la canción ‘Venecia’ de los hombres G significa:

Io sono il capone della mafia (yo soy el jefe de la mafia)

Io sono il figlio della mia mamma (yo soy el hijo de mi mama)

Tu sei uno stronzo di merda (tu eres un estup~~ de mie~~)

E un figlio di troia in Venezia (y un hijo de p~~ en Venecia)

El italiano, a diferencia de otros idiomas, usa una palabra MUY diferente para decir ‘tomate’: POMODORO (cuando en otros idiomas es siempre similar – español: tomate o jitomate / inglés: tomato / francés: tomate / alemán: tomate)

En lugar de ‘s’ para el plural, usan la ‘i’ (para masculino) y la ‘e’ (para femenino) – Ej. Ragazza (chica) / ragazzo (chico) y el plural sería: ragazze (chicas) / ragazzi (chicos) ¿Complicado?

Generalmente, las palabras que en español acaban en ‘dad’ como universidad, en italiano acaban con ‘ta’: ‘università’, ‘probabilità’, etc

El italiano, como el español, puede no usar pronombres personales (yo, tú, él, nosotros, etc) en las oraciones. Con decir el verbo (que cambia para cada persona), es suficiente. Ej. hablo / parlo (y ya sabes que es ‘yo’)

El italiano, según yo, está justo entre el francés y el español. Se parece en muchas cosas (gramática, verbos, vocabulario, etc) a ambas lenguas y para alguien que habla las dos será muy fácil aprenderlo.

Cierto que no lo es para alguien de Japón, por ejemplo. Un ex compañero japonés de mi clase de italiano fue a una heladería en Florencia con una amiga, ella ordenó su helado. Después le toco a él ordenar y dijo ‘voglio sesso’ (el quería decir ‘voglio lo stesso’, osea ‘quiero lo mismo’). La señorita estaba muy sorprendida porque además, el insistía. Lo que él no paraba de repetirle era ‘quiero sexo’… (jaja, saludos Takashi)

Por último, les dejo esta es la canción italiana (con subtítulos en español) que bailamos en nuestra boda y que es la que mejor refleja mi historia con él, mi esposo: ‘A te’ de Jovanotti.

¿Alguien quiere aprender italiano?

15 marzo, 2011

La Venecia del norte








Yo sé que Brujas (Bélgica) no es tan conocida como Florencia, Madrid, Ámsterdam o Dublín. Sin embargo, vale tanto la pena como cualquiera de ellas. Brujas fue la tercera ciudad que conocí en Europa hace muchos años (2002) y muero por regresar.

Me divirtió mucho la película de humor negro ‘in Bruges’. El mafioso que quiere matar a Ray (Colin Farrell), un asesino a sueldo, lo manda ahí a vivir sus últimos días porque considera que es precioso. Es como un ‘regalo de despedida’. Sin embargo, Ray odia la ciudad y la considera un infierno… el mismo infierno.

Brujas se llama así, por la misma razón por la que Cuernavaca no se llama Cuauhnáhuac. Los españoles tratan de castellanizarlo todo, y por eso pronunciaron "Brujas" en vez de Brugge (en flamenco).

Ir a Brujas es como viajar en el tiempo, o mejor aún, es como entrar a ese mundo deseado desde la infancia: con caballos, cisnes, edificios bellísimos, plazas, puentes, palacios y cúpulas de un gótico distinto al español.

Brujas es la ciudad medieval mejor conservada de Bélgica y para muchos es la Venecia del norte. La mejor manera de conocer Brujas es ir a pie. La Plaza Mayor tiene un campanario construido entre los siglos XIII al XVI de 83 metros de altura. Favor de no subir si no se tiene buena condición física y/o si se es muy obeso (Farrell nos dice aquí el porqué).

Yo recomendaría navegar por los canales para ver Brujas desde otra perspectiva realmente maravillosa.

Por cierto, en Brujas se habla flamenco (que es casi igual al holandés) aunque se puede sobrevivir con el francés (y claro, también con el global idioma inglés).

Caminando por el centro de la ciudad, encontré un bar en donde se ofrecen más de 200 tipos de cerveza. A mí en particular me gusta solamente la cerveza de sabores (ej. cereza o durazno), aunque más que cervezas, saben como una soda.

14 marzo, 2011

Erasmus, cambiaste mi vida


El programa ERASMUS (European Region Action Scheme for the Mobility of University Students), apoya y facilita la movilidad académica de los estudiantes y profesores universitarios dentro de los Estados miembros de la Unión Europea.

Los estudiantes Erasmus cursan sus estudios (durante un periodo de entre tres meses y un año) en otro país europeo y serán reconocidos en su universidad de origen.

Mi esposo fue un estudiante Erasmus. Él quería ir a Barcelona a aprender español. Y es en serio cuando digo que llegó sin hablar nada de este idioma. Hablaba una especie de ita-ñol. Aún así, tomaba –muy valiente- todas sus clases en español porque, según él, la ‘inmersión’ es el mejor método para aprender un idioma. (Y creo que sabe de lo que habla porque habla de forma fluida 5 idiomas)

Por cierto, los estudiantes pueden también solicitar una beca Erasmus que los ayuda a solventar los gastos de vivir en el extranjero.

En mi 5to semestre de la carrera, apliqué para irme de intercambio (el programa no se llama Erasmus pero es más o menos igual). Mi primera opción era La Complutense de Madrid y la segunda era La Pompeu Fabra de Barcelona. Me dijeron que no podía irme a mi primera opción porque había alumnos con mayor promedio que querían ir ahí y les daban prioridad.

Qué bueno que no tenía de los promedios más altos porque en la Pompeu Fabra cambió mi vida. Por cierto: esta Universidad es pública y, académicamente, es una de las universidades más prestigiosas de España y de Europa.

Estaba en la sala de cómputo a nada de irme a casa cuando encontré a un chico que estudiaba conmigo en el Tec y que también estaba ahí de intercambio. Me convenció de ir a una fiesta que organizaba la universidad para dar la bienvenida a los estudiantes extranjeros. La verdad yo no quería ir pero me dijo ‘ve aunque sea media hora, es aquí en un salón al lado de la biblioteca’. Y fui…

Llegue a la fiesta y miré de reojo a todos los que había ahí: de verdad había estudiantes de muchos países. Entre los asistentes me llamó la atención el que ahora es mi esposo. Yo me acerqué a él porque me gustó. Vi que tomaba una cerveza y le pregunte: ¿Dónde puedo conseguir una de esas? Él, apresurado, fue por una y me la dio. Empezamos a platicar… el resto es historia…

La experiencia fue increíble: teníamos 21 años, conocimos juntos una ciudad maravillosa como Barcelona y, además, estudiábamos en una excelente universidad al lado de la parte olímpica y de la playa (Campus Ciutadella). Lo único malo es que, como no hablábamos catalán (a él le interesaba aprender español), sólo pudimos cursar las pocas clases que había en castellano.

Si alguien ha visto la película francesa llamada l'auberge espagnole (que trata sobre la experiencia Erasmus), se dará una idea de lo que se puede vivir con este programa de intercambio Europeo. Muchas de las escenas ahí son MUY parecidas a la realidad.

Y él… ¿Aprendió español? ¡CLARO QUE SI! Si ahora lo habla como mexicano (…con acento francés). Por cierto, yo ODIO la cerveza, pero fue una perfecta frase para abrir conversación.

12 marzo, 2011

¿En Londres se come muy mal?















¡COMPLETAMENTE FALSO!

Antes de mudarme a Londres imaginaba que iba a sufrir por la comida. Es decir, después de haber vivido en Italia ¿Cómo la comida inglesa iba a llenar mis expectativas?

Afortunadamente me desengañé rápidamente. Londres no sólo está llena de personas de todos los países: también está lleno de restaurantes de todo el mundo. Incluso he llegado a ver mexicanísimos tacos al pastor en Greenwich Market.

Al lado de mi oficina tengo un mercado llamado Whitecross Street Market en donde puedo comprar italiano, tailandés, indio, brasileño, árabe, vegetariano, español, turco, etc. Si no quiero ir al mercado tengo a la vuelta más opciones: japonés, inglés, cualquier variedad de sándwiches, etc. Como verán tengo muuuuuuuuchas alternativas de donde elegir y es imposible aburrirse. Lo mejor de todo es que la comida es muy auténtica ya que, autóctonos del lugar, cocinan su propia cocina para venderla.

Aquí en Londres encontré el mejor restaurante mexicano que he probado en Europa: Mestizo. Tan auténtico que el menú es idéntico a cualquier restaurante mexicano en la Ciudad de México.

He ido haciendo mi lista de favoritos (que cumplen con las 3 ‘B’: bueno, bonito y batato) dependiendo de la cocina que quiero comer:

Español – Café España en Old Compton Street o Moro en Exmouth Market (los dueños de Café España son de Galicia y la atención es más que excelente)

Mexicano – Mestizo en Hampstead Road (los dueños son de Cuernavaca)

Indio – Rasa* en Dering Street o Masala Zone* en Marshall Street

Chino (sólo dim sums) - Hong Kong City en New Cross Road (este lugar es tan auténtico que SIEMPRE está lleno de asiáticos y además, es muy barato. Los dim sums sólo se sirven hasta las 16:00)

Inglés – The breakfast Club* en Hoxton Square (incluso puedes encontrar celebridades como Ronnie Wood de los Rolling Stones, una amiga Polaca lo vio ahí hace un par de semanas)

Italiano – Santoré en Exmouth Market (también, siempre lleno de italianos y se puede comprar una muy auténtica 'pizza al forno a legna')

Hamburguesas – Byron* en Upper Street (las hamburguesas más jugosas con vegetales frescos y en pan suave acompañado de unas deliciosas papas fritas)

Japonés – Tenshi en Upper Street (aquí incluso puedes encontrar okonomiyaki o 'japanese pancakes')

Noodle bar: Wagamama* en Parkfield Street

Tailandés – Busaba* en Bird Street

Vietnamita – Pho* en Great Titchfield Street

Vegetariano – Rootmaster en Old Truman Brewery (este restaurante está dentro de un bus londinense antiguo: toda una experiencia)

Francés – Café Rouge* en Condor House

*Cadenas: tienen muchas locaciones en todo Londres o Inglaterra (pero yo puse a los que voy más seguido)

Es más, si te gusta cocinar puedes encontrar cualquier ingrediente que quieras en Londres. Para esto, el mejor mercado es Borough Market, al lado de London Bridge Station. Es uno de los mercados de comida más grandes de Londres. Puedes comer ahí mismo mientras haces tus compras. Está abierto de jueves a sábado. Si eres amante de la comida –como yo- este lugar es imprescindible.

Hay algo que debo de reconocerle a los ingleses y es que comen de todo y conocen de toda las cocinas. Aquí cualquier cocina del mundo es apreciada y funciona. En Londres se come muy bien y variadísimo.

Residencias

Desde que me casé a finales de agosto del 2009 (hace 19 meses), he estado tramitando 3 residencias y ha sido un largo proceso:

- Casarse con un extranjero en México no es tan fácil para empezar
- Después de casados, tuve que ir a la embajada Italiana y a la Suiza para que ambos países reconocieran mi matrimonio
- Sacar la residencia en Suiza (que tardó casi 6 meses)
- Sacar la residencia en Inglaterra: para lo que primero saqué la visa de trabajo (esa me la dieron en días). Después inmigración se quedó mi pasaporte por 5 meses para darme la residencia. Largos meses en los cuales no pude salir de Inglaterra
- Si quiero ir a vivir a Italia, debo de sacar 'il permesso di soggiorno' (o residencia) en Italia. Milan, 'il comune' donde estamos registrados, tardó meses en registrar nuestro matrimonio. Bueno, ya es un inicio que al menos este reconocido. Uno pensaría que por estar casada con un italiano sería fácil... pues la verdad es que te lo puede facilitar pero aún así tomará meses de hacer fila y de ser paciente con la burocracia italiana

OJO: Todo lo anterior se logra anexando un sin número de papeles para comprobar que no sólo eres legal, también una persona: buena, bonita, respetable, merecedora de vivir aquí, útil a la sociedad, cuerda, que no se casó por tener 'los papeles' y fue por puritito amor, sin intención de pedir beneficios sociales, sin intención de tener contacto con terroristas, etc, etc.

Tener una pasaporte europeo te hace la vida mucho más fácil. Mi esposo nunca ha tenido que pedir visa para ningún lado... ¿Y yo? bueno, yo ya perdí la cuenta de cuántas visas he pedido.

11 febrero, 2011

Nostalgia


Estas emocionado de ver a tu familia y amigos de nuevo. Te pones más ansioso cuando ves que estas a nada de aterrizar en tu país. La Ciudad de México, además, en ese momento te regala una maravillosa vista de bienvenida: un inmenso mar de luces que aprecias desde la ventanilla. Las arterias como Periférico o Insurgentes se ven iluminadas y colapsadas.

Cuando bajas del avión y lees todos los señalamientos en español, recuerdas que todo en México es mas fácil para ti, al menos, desde el punto de vista que es parte de tu zona de confort: tu familia, tus viejos amigos, tu idioma, el lugar donde creciste, la comida que comiste de niño, el incomparable humor mexicano, etc.

Cuando pasas muchos meses sin ver tu familia (que va por ti al aeropuerto) es inevitable notar que les creció el cabello o que bajaron un par de kilos. Los cambios son más perceptibles si dejas de ver a las personas durante largos periodos.

Los amigos o familia que están allá te dicen “que increíble que estés allá en ‘cualquier ciudad de un país desarrollado’, debe de ser muy diferente” (el diferente es igual a ‘mejor’ en este caso). Tu respondes “mmm… tiene sus ventajas…” porque sabes perfectamente que puede ser más seguro, más ordenado o menos pobre pero nunca tendrá lo mas importante que es tu familia.

Cuando se está lejos de tu país por años, el ser ‘mexicano’ adquiere otro significado. Desde fuera tu tierra se ve diferente y adquiere un encanto que te llena de orgullo. Te vuelves un ‘promotor de turismo de tu país en el extranjero’ sin proponértelo: hablas de su maravillosa y artesanal comida, de sus lugares mágicos, de su clima soleado, de su cálida gente, de su historia. Y detalles tan simples como tener una banderita de tu país en tu recamara es vital para sentir que tienes un pedacito de tu tierra contigo, que sigues ahí de alguna manera.

¿Vale la pena? Depende de cuáles son tus sueños y prioridades. Si quieres vivir en un lugar en donde puedas caminar sin temor, donde sea más probable que te contraten por tus capacidades que por tus ‘contactos’, donde recibas ayudas si te quedas sin empleo o si tienes un bebé, donde tu salario sea en una moneda que te permita viajar mas fácilmente a cualquier país porque el tipo de cambio no será aterrador, donde la mayoría de las reglas y leyes se respeten, donde sea mas fácil ahorrar un poco de dinero si tienes educación porque posiblemente tu salario te lo permitirá, donde haya menos machismo, donde la libertad de expresión sea más respetada, donde no se vea tanta diferencia entre las clases sociales, donde los políticos no roben de forma tan descarada y tan impune, entre otras cosas… entonces sí, si vale la pena pero tiene un muy alto precio…

¿Y cuál es el precio de vivir en ‘cualquier ciudad de un país desarrollado’? Bueno, tiene muchas desventajas como el tener que aprender otro idioma si no lo sabes, como el helado clima, como el que gente de ‘cualquier ciudad de un país desarrollado’ puede ser más fría, como enfrentar racismo (y eso te incluye porque muchas veces eres ‘ciudadano de segunda’), como que se extrañe la verdadera cocina mexicana, etc.

Pero lo mas difícil de todo es la nostalgia, esa que esta ahí presente todo el tiempo. A veces se esconde por días o por semanas pero ahí sigue latente, oportunista. Espera cualquier momento para manifestarse: como el pasar frente a un lugar de ‘burritos’.

Puedes estar caminando por Champs-Élysées’, por Passeig de Gràcia o por ‘Regent Street’, rodeado de cafés encantadores, tiendas lujosas, ‘gente a la moda’ o turistas de todos lados, sin miedo a ser asaltado y con euros o libras en tu cartera… pero tu mente está en casa de tu madre, donde están ella, tu hermana y tu perro, posiblemente comiendo unos ‘tlacoyos o un mole verde’

Los recuerdos te acompañan a todos lados. La ausencia de ellos y la permanente añoranza es el mayor precio.

16 diciembre, 2010

Tener un horno de microondas


Yo sé que puedo sonar mediocre al decir que mi mayor deseo es tener un horno de microondas pero sí, efectivamente, eso deseo con todas mis fuerzas. Casi suspiro cuando me visualizo desempacando el microondas y encontrándole un rincón en mi cocina.

A mis 30 años nunca he comprado ni he poseído un horno de microondas. Son de esas cosas que no considero necesarias al vivir en lugares rentados en ciudades donde no quiero permanecer mucho tiempo. Prefiero comprar una licuadora o una aspiradora, es decir, no puedes licuar comida a mano… y barrer es muy cansado. En cambio, SE PUEDE CALENTAR TODO EN LA ESTUFA.

El día que compre un horno de microondas será cuando tenga un lugar permanente donde vivir o, al menos, semi-permanente (que significa 2 años o más). Será un capricho y un lujo tenerlo. El comprar MIS cuadros, MI sofá, MI cama, MI comedor… todo a MI gusto… ya es pedir demasiado. Así que con comprar mi horno ya me sentiré feliz.

Desde el 2002 que no me quedo quieta durante mucho. Necesito quedarme en un lugar el tiempo suficiente como para echar raíces, establecerme, formar amistades de esas que están en muchos momentos importantes… y tener mi horno de microondas funcionando constantemente.


Sé que no puedo pedir mi horno para el 2011, tendré que esperar más porque la vida (¿o yo?) quiere seguir teniéndome en todos lados y en ninguno. Sintiéndome parte de todo y de nada.

10 septiembre, 2010

Mi curiosidad me da de comer


Siempre he sido curiosa, creo que nunca superé esa etapa de niña en donde preguntas todo. En tercero de primaria, cuando vimos la teoría de Darwin, fui la única del salón de clases en preguntar: “Maestra ¿Cuál teoría es cierta: la de Adán y Eva o esta?” por supuesto que la respuesta no podía excluir a Dios porque mi escuela era católica: “Dios hizo posible la evolución…”, me dijo.


Y, como siempre me cuestioné todo, (parece que las “versiones oficiales” no me convencían), la llegada del internet a casa fue lo mejor que me pudo haber pasado. Solamente con escribir la palabra clave en el buscador… voilà! me aparecían una cantidad infinita de posibles respuestas.

(Tal vez mi curiosidad también explique mi adicción a leer los periódicos todo el tiempo para saber qué pasa… o como diría mi hermana: para deprimirme y reforzar mi idea de que el mundo es injusto porque el 95% de lo que leo son malas noticias).


Decir que soy “researcher” (investigadora) puede sonar aburrido pero este trabajo me permite conocer de todo un poco (claro, un poco de todo sobre consumidores, marcas y productos/servicios –o personas, en el caso de figuras públicas).


Cuando estudiaba la carrera, en cuarto semestre, tomé la clase de “investigación de mercados”. Afortunadamente tuve una profesora muy buena que me hizo ver el potencial: ayudar a las empresas a tomar decisiones informadas, conociendo a su mercado y a la competencia. Y yo podía darles esa información.


Hay dos tipos de investigación de mercado: cuantitativa (encuestas y estadísticas - datos precisos) y cualitativa (exploración y análisis). Por supuesto que yo iba para la última: PREGUNTAR, explorar, analizar, concluir y recomendar (además de que no involucraba matemáticas. Soy mala para los números).


Es así como, terminando la universidad, lo primero que hice fue buscar trabajo en eso, investigación de mercados cualitativa. Tuve mucha suerte porque el día de mi fiesta de graduación, sabía que empezaría un nuevo trabajo la siguiente semana en investigación cualitativa.


Es muy divertido e interesante (sacia mi curiosidad) saber si la gente se deja llevar o no por la publicidad o por “pertenecer a un grupo social”, por qué la gente gusta o no de un producto, si siente algún apego emocional con ciertas marcas, qué quiere/espera la gente que haya en el mercado / qué falta, por qué un producto funciona en un país y en otro no…


Después de saber que quieren las empresas/organizaciones conocer, yo hago una propuesta. Desarrollo las preguntas que haré para conseguir esa información y a quién debo preguntarlas. Se hace el trabajo de campo (se pregunta) y, con esa información, hago un reporte y lo presento. En México se hacía todo cara a cara. En Inglaterra, la mayor parte del tiempo, se hace en línea (el mundo se está volviendo digital, es el futuro).


Vendo información muy valiosa para las empresas, que puede significar el éxito o el fracaso de una campana publicitaria, del lanzamiento de un producto o de la marca entera. Mi curiosidad me da de comer.


Por cierto, mi hermana diría que soy una capitalista que hace más ricos a los ricos (las transnacionales). Bueno, también ayudo a crear empleos y productividad haciendo las empresas más competitivas.

16 julio, 2010

A normal working day in London


Cuando suena la alarma literalmente brinco de la cama, eso de “5 minutos más” no me la creo, siempre existe el peligro de quedarse dormido. Voy con los ojos medio cerrados a la cocina y me preparo mi propio “caffe latte” porque los £2 que me cuesta en “Caffe Nero” –mi cadena de café favorita en UK-sumarían £40 al mes.


Mi esposo sigue dormido (ventaja de hacer un doctorado y tener tus propios horarios) cuando yo salgo corriendo de casa, buscando en mi bolsa –enorme- mi “oyster card” (la tarjeta para el transporte público en Londres).



Tomo el overground porque, como es nuevo, la gente no sabe exactamente hacia dónde va ni que tan bueno es, así que va vacio en comparación al metro en donde, mas bien, la masa de gente es la que te mueve y donde normalmente pasan 2 o 3 trenes por el andén antes de poder abordar porque hay que hacer la cola para entrar en uno.



Ya en el vagón voy escuchando música alegre –con este clima tan triste escuchar a Radiohead me darían ganas de aventarme a las vías. Salgo en la estación de “Shoreditch High Street” y camino unos 10 minutos hasta mi oficina (al lado de Old Street). La agencia donde trabajo es un espacio abierto en donde todos los escritorios son iguales, como recordando que aquí no hay jerarquías marcadas: nadie tiene secretaria, los directores van de jeans con camisa, se ponen a platicar con quien sea, hacen bromas, te preguntan tu opinión, te proponen hacerte un té...




Aviento mis cosas al escritorio y empiezo bien el día porque me encanta mi lugar: amplio, silla con respaldo alto, una ventana enorme al lado, una laptop bastante decente, internet rápido sin websites bloqueadas, un pequeño cactus y las fotos de quienes extraño en un corcho.



Lo primero que hago es checar mis correos, SIEMPRE tengo nuevos correos. De 9:00 a 10:00 la mitad de la oficina está desayunando cereal o fruta en su lugar o tomando “English breakfast tea”. Pongo mi celular en mudo para no perturbar el ambiente. Todo está muy callado. De repente se escucha un comentario o alguna broma y después se vuelve a quedar en silencio.



Si acabamos de tener sesiones de grupo o fórums –la mayoría online- y estamos a punto de comenzar con el análisis, seguro habrá una junta en donde tendremos una “brainstorm” con los “findings” que cada uno considera importantes. Si no, posiblemente estaré haciendo el análisis del proyecto que tengo en manos y preparando una presentación que trato de que no sea aburrida.



Si tengo dudas con el idioma, checo la gramática y el vocabulario en Internet – no me puedo dar el lujo de escribir o redactar como una persona que tiene como segundo idioma el inglés. Debo de escribir como cualquier británico con educación universitaria haría en esta empresa. Muchos de los reportes que escribo van directo a cliente y, normalmente, los clientes son empresas transnacionales - no les puedes decir “es que lo escribió un extranjero…”.



A veces llega alguien de cuantitativo a pedirme que traduzca una encuesta que va para España y, por algunos minutos, puedo trabajar en mi idioma.



Aquí hago un paréntesis para decir que en Londres -en mi oficina- no fui novedad en ningún momento como en otros países lo he sido. Escucharon mi acento –no saben de dónde- y vieron que soy medio exótica pero nadie me preguntó nada sobre mi cuando comencé mi trabajo en esta empresa. Con el pretexto del mundial, se organizaron algunas salidas a los pubs para ver los partidos y ahí sí, hablé de cosas más personales con mis colegas. Algunos me dijeron que pensaron que era española. Claro, relacionaron: acento español con España y a pocos se les ocurrió “América Latina”. Están tan acostumbrados a los extranjeros –aquí hay varios colegas de: Italia, Polonia, Rusia, Pakistán, Australia, etc- que no llaman la atención. Cualquiera –no importa la raza- puede ser inglés porque hay de todo en este país. Creo que por eso hay tanta tolerancia y aceptación en Inglaterra, lo diferente no asusta.



Al medio día el ambiente ya no esta tan callado: la gente comienza a pararse, a salir de la oficina, a ir y regresar de la cocina. La mayoría va comprar comida (de preferencia que se coma sin cubiertos: sandwiches o wraps) y la comen frente a su escritorio, tal vez mirando el facebook o las noticias por 15 minutos y después, siguen trabajando. Algunos más relajados comen en la cocina (pero raramente hay más de 3 personas ahí a pesar de que es una cocina grande). Otro paréntesis: aquí trabajan, no vienen a socializar. Son muy eficientes pero se van al otro extremo. Por ejemplo, cuando alguien cumple años, el cumpleañero compra el pastel, lo parte y lo deja en la cocina. Los demás vamos por un pedazo de pastel y lo comemos…
¿dónde creen?.... sí, frente a la laptop!

Si tengo mucho trabajo o está lloviendo –ósea, muy seguido- tengo mi lunch a la inglesa (sí, frente a la laptop! ). Si hace sol y no tengo algo urgente que entregar, voy a comer al “parque” más cercano a mi oficina que, en mi caso, es un cementerio con un área verde incluida. A pesar de ser un cementerio siempre hay niños jugando, oficinistas comiendo al lado de las lápidas, personas paseando al perro... Y ahí, a 20 metros de la tumba de William Blake, me siento en una banquita y me como la comida -italiana, española, india, marroquí o thai- que compro en el mercado que hay a una calle de mi oficina (ventaja de Londres: encuentras comida de todos lados y muy auténtica, preparada por personas del propio lugar).



Regreso a mi lugar de trabajo y de postre tengo chocolates –suizos y “fairtrade” por supuesto- que me como mientras leo mis correos de nuevo. La otra mitad del día se pasa más rápido. Normalmente me pongo mis audífonos y escucho la radio por internet –de México- porque ya está en vivo el programa de “Ya párate” que me hace olvidar por un rato que estoy tan lejos de mi país. Muchos de mis compañeros usan audífonos mientras trabajan, cada quien concentrado en lo que hace, cada quien en su mundo.



Por ahí de las 3:00-4:00 me preparo un té (tengo de donde escoger: hay 6 tipos de té en mi escritorio y hay otros 10 en la cocina para todos). A las 5:10 me voy preparando para irme. Dejo las cosas pendientes en orden, pongo algunos “reminders” en el Outlook, mando los últimos correos, me despido de mi equipo y salgo. Como aquí SI SE SALE A LA HORA QUE SE DEBE DE SALIR, aun tengo toda la tarde para hacer mis actividades: ir al gym, ir a tomar algo, ir de compras, al cine…


En Inglaterra casi no hay tantos puentes como en otros países pero, a cambio, no hay “horas silla” y eso vale mucho más para mí.

24 marzo, 2010

Como Caracol



Imagina este escenario: llegas a un restaurante de Fast Food que apesta a fritura, te formas en la fila mientras lees qué paquetes hay. Llegas a la caja y la chica te dice un poco fastidiada lo que repite de memoria a cada cliente. Al final, te pregunta sin sonreír si quieres el tamaño grande por sólo 2 pesos más. Pone la charola frente a ti con la comida envuelta en cajas de cartón, las salsas en pequeñas bolsitas y el refresco sacado de máquina. Después de que pagas, te da las gracias cuando ya está mirando al cliente que está detrás de ti. Te sientas en una mesa de plástico, muy cerca de una señora que, resignada, se come lo que pidieron sus hijos y que después botaron para poder ir a los juegos cuanto antes. Usas las manos para comer, te ensucias. El mantel de papel se pone transparente después de absorber la grasa de la comida. No tardas más de 30 minutos en acabar, tomas la charola y la dejas sobre un mueble. Te sientes satisfecho pero ¿Realmente comiste a gusto?

Ahora imagina esto: llegas a un restaurante de ambiente familiar con tus amigos. Te sientan en una mesa que asemeja a la del comedor de tu casa. Te dan el menú que está lleno de opciones gastronómicas regionales y explica con detalle los ingredientes de cada plato, es más, te hace saber la región de la cual vienen los ingredientes asegurándote que son frescos y, seguramente, comprados ese mismo día. Además, están cultivados de forma respetuosa hacia el medio ambiente. En el menú hay entradas, primeros platos, platos principales, postres, bebidas digestivas, vinos, etc. El mismo chef se acerca a tu mesa para recomendarte con qué tipo de vino puedes acompañar lo que ordenaste. Antes que nada, te sirven el vino, lo degustas, lo apruebas y lo sirven a los demás. Quedas sorprendido de la forma tan atractiva en la que está presentada lo que ordenaste. Comes junto con tus amigos tranquilamente teniendo una excelente conversación. Al final, te sirven un digestivo o un caffé macchiato. Estás tan a gusto que se quedan platicando más tiempo aún sin seguir comiendo. Salen satisfechos del restaurante y con una agradable sensación por haber pasado un momento de placer y de calidad.

La 2da. situación se llama “Slow food” y se creó en Bra, Italia, en 1986, siendo una corriente contraria a la que crecía en América (el Fast Food). Su símbolo es un caracol, representativo de la lentitud. El objetivo de éste: que las personas aprendan a disfrutar y degustar, que vivan una experiencia de placer alrededor del momento de la comida o cena. Los comensales seguidores del Slow Food se convierten en Gourmets, es decir, en catadores y degustadores, conocedores de gastronomía.

Ante nuestra cultura actual demasiado acelerada, en donde muchas veces no somos capaces de disfrutar de los momentos que deberían de ser placenteros, el Slow Food promueve calidad de vida poniendo como prioridad el tiempo y la salud de los comensales. No tenemos que tener los mismos gustos por la comida en todo el mundo, esto no debe de globalizarse. Actualmente, puedes encontrar el Slow Food en más de 104 países. Las cedes locales de éste movimiento fuera de Italia se llaman “Convivium”.

El movimiento Slow tiene una excelente filosofía: se trata de saborear la vida y encontrar un equilibrio. Las mejores cosas de la vida no tienen porqué hacerse deprisa. La tecnología debe de ahorrarnos tiempo, no atraparnos. Practica un hobby, no veas el reloj los fines de semana, compra productos orgánicos y regionales, come tranquilamente un platillo casero y disfruta de la conversación mientras lo degustas, no quieras hacer varias cosas a la vez, es decir, vive como caracol.

01 junio, 2007

Italianidad

1) Tener que alquilar un coche para ir de Milán a Florencia porque regresando de Basel (Suiza) a Florencia con el tren (con supuesto cambio de tren en Milán), vimos que había huelga de trenes en Italia (por cierto, de Basel a Milan era con un tren suizo).

2) Tener que cambiar los planes y las ilusiones por que una "finísima y amable persona" (tono muuuy irónico) que trabaja en el consulado italiano en Ginebra, nos dijo que no podíamos casarnos porque se habia equivocado. Quería otro documento a pesar de que nos dijo antes que ya teníamos todo. Yo debía de regresar a México, por el mismo documento que me estaba rechazando ahora (mismo nombre, mismos datos, mismo idioma) pero hecho de una segunda manera porque de la forma que lo hice solo es valida para una autoridad italiana y no para ellos... (ya se, suena raro porque NO tiene lógica). Y, frustrada, tener que escuchar la boca de ese "util" burócrata: "¿Pero porqué llora? si casarse debería de ser felicidad..."

3) No poder comprar el bono mensual del bus cuando lo necesitas y tener que esperar hasta el inicio de cada mes. No poder comprar los boletos de bus (como en cualquier otro país) en máquinas y tener que comprarlos en las tabacalerías que, por cierto, cierran para comer 2 horas al día y toooodo el domingo... osea que si te atreves a querer comprar un boleto de bus cuando esta cerrado tendrás que subirte "a la portugués", como dicen los italianos (o sin pagar). Y claro, te multarán... pero ¿Dónde fregados tienes que conseguir los boletos de bus si NO hay tabacalerías abiertas y si el chofer del bus tampoco los vende muchas veces?

4) Tener que hacer cita siempre que quieres algún servicio como cortarte el cabello, que te atiendan en una inmobiliaria, etc. A pesar de que llegues cuando NO hay ni un bendito cliente a quien atender y aún falten horas para cerrar...

5) Tener que ir a tomar un bus desesperadamente porque mi avión salía en 2 horas y yo, ingenua y confiada, pensé que podría pedir un taxi e ir tranquilamente al aeropuerto a tomar mi avión hasta México. Pensé que merecía ese taxi, ya que es un largo viaje hasta mi país pero ese día precisamente había huelga de taxis y no había ni uno solo disponible. Así que ya con el tiempo encima y con el estrés de la despedida, Mi esposo y yo tuvimos que correr hacia la parada de bus e ir a la estación porque desde ahí salen buses cada media hora hacia el aeropuerto. Ya en la estación, esperamos 15 minutos cuando pasó el bus y NO se detuvo porque iba super lleno... (al final un amable taxista con un coche normal - no un taxi- nos llevo)

6) Tener que pedirle a un amigo que pasara por nosotros para poder ir a su casa a cenar, ya que él vive afuera de Florencia, a donde sólo podíamos llegar con el bus. Como era 1o. de mayo, día del trabajo, NO había ni un sólo bus funcionando en toooooda la ciudad... ¿En qué ciudad se quedan sin transporte público durante todo un día?... claro, eso solo puede pasar en Italia...


Estos son algunos ejemplos de la italianidad (claro, también he escrito cosas buenas sobre Italia pero...) Lo siento Italia ¡Esta vez tenía que desahorgarme!

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