
Mujer
Extranjera y extracomunitaria
Recién casada en edad fértil (que seguro se embarazará pronto o ya está embarazada)…
Teniendo que usar un idioma que no es el materno
En una región racista de Italia
Y en plena crisis, la peor desde 1929…
‘Si te dan trabajo –el que sea- deberías de estar feliz, satisfecha y agradecida’, he escuchado. Si alguien me contrata a pesar de todos mis ‘inconvenientes’, casi me hace un favor… ¿O no?...
Hay que ser fuerte para que el valor y la estima que te tienes a ti misma no se desquebraje a veces. Si a lo anterior le agregamos la nostalgia de estar lejos -muy lejos- de los que amas…
Era más fácil -trabajar- en Inglaterra donde ‘mis inconvenientes’ no son tan graves: hay mucho más igualdad de género, menos racismo, están más acostumbrados a los extranjeros, hay más madres trabajando, se contrata más por méritos y menos por contactos…
‘El que es perico donde quiera es verde’ – sí, tiene algo de verdad… pero no toma en cuenta ‘los inconvenientes’ que una como yo representa (como ser mujer en uno de los países más machistas de Europa. O como ser extranjera y extracomunitaria en una región en donde La Lega tiene mucho poder: un partido político que prohibió los Kebabs en un pueblo cercano por ser ‘no italianos’).
Sé que hay extracomunitarios sufriendo mucho, muchísimo… yo soy privilegiada: no llegué en patera, soy legal, trabajo ‘en lo mío’, etc. Así que de nuevo: ‘Si me dan trabajo –el que sea- debería de estar feliz, satisfecha y agradecida, ya que alguien me contrató a pesar de todos mis inconvenientes’…
Razonamiento que en lugar de consolarme me hace sentir culpable si se me ocurre quejarme de algo…




