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04 mayo, 2012

Campesinos lecheros suizos nos invitan a su país ¿Quién dice yo?


Como algunos de ustedes sabrán, colaboro en un blog de social media y digital marketing en Italia. En mi último artículo en este blog italiano, he hablado sobre Suiza y las redes sociales. Como he sentido este post muy personal, ya que Suiza es como mi segundo (¿o tercer?) país, quise incluir el tema aquí. 

Quizá algunos lo saben pero en noviembre del año pasado, un pequeño pueblo en Suiza (con setenta y nueve habitantes, un hotel, un restaurante, una iglesia y algunas felices vacas) llamado Obermutten -cerca de Davos- comenzó a poner las fotos de las personas que pusieran ‘like’ a su página Facebook en la plaza del pueblo. ¿El resultado? Actualmente el pueblo cuenta con más de 17,000 fans en Facebook en 32 países y más de 60 millones de personas han escuchado hablar sobre Obermutten a nivel mundial. Nada mal. Si quieren ver qué pasó con esta campaña tan peculiar, chequen el siguiente video:   



En el 2009, las oficinas de turismo suizas lanzaron en YouTube la campaña de publicidad ‘Hacemos lo que sea para hacer tus vacaciones perfectas’. Uno siempre se imagina un@ chic@ atractiv@ para ser vocero de una campaña así… pues no, en este caso, los protagonistas son personas muy improbables e impensables: dos campesinos lecheros suizos. Conozcan a Sebi y Paul haciendo de todo para que las vacaciones en Suiza sean ideales. Yo soy una gran fan:  



Este es el spot del 2010, que también vende una experiencia perfecta en los Alpes suizos (para los que les encanta caminar en la montaña): 



Ya sé que la mayoría se imagina montañas, chocolates, bancos, quesos y vacas cuando se menciona Suiza… pero créanme, es mucho más que eso.  Si no me creen, esta campaña del 2011 nos muestra lo contrario. Sebi y Paul van a Ginebra (la ciudad natal de mi esposo) y descubren todo un nuevo y elegante mundo (muy lejano a la típica estampa de montañas nevadas y vacas suizas). Chequen: 



Después de este video, Sebi y Paul se volvieron una sensación en las redes sociales, tanto que la oficina de turismo suiza creó una campaña online llamada ‘Vacaciones sin internet’  en la cual la gente podía conectarse con los dos campesinos lecheros en Facebook.

Sebi y Paul están convencidos de que la gente pasa mucho tiempo en las redes sociales, así que al conectarse con ellos, recomiendan a los usuarios de la web unas vacaciones en Suiza en un lugar remoto, lejos de cualquier conectividad a internet o recepción del celular (móbil). Si eran afortunados, se podían ganar un viaje gratuito y vivir esta experiencia no-tecnológica con amigos (la promoción ya no está vigente).

En la campaña Sebi y Paul llegan a un café-bar, se sientan delante de sus laptos y ordenan café con leche ¿Qué pasa después? Click aquí para averiguarlo. Y sí, esta campaña también fue un éxito, vean:



Normalmente Suiza no es un lugar que se piensa como destino durante las vacaciones de verano. Pero este año, Sebi y Paul preparan su país otra vez para que esté perfecto para cualquier turista que decida ir a disfrutar de los lagos y ríos preciosos -y súper ultra limpios- de Suiza (incluso se depilan para poder ser mejores salvavidas). Chequen:



Me declaro una gran fan de Sebi y Paul. Es una divertida y original campaña en donde los suizos se burlan de ellos mismos y de sus clichés. 

Por cierto, si están pensando en visitar el país helvético, la oficina de turismo suiza, acaba de lanzar una nueva app gratuita llamada "MySwitzerland", que da información útil para que podamos planear las vacaciones perfectas en Suiza. 

¿Qué contra diría yo que tiene Suiza?... pues que es caro. Un simple café cuesta entre 3.5 y 4 francos suizos (entre 50 y 60 pesos mexicanos) o el boleto de cine cuesta 18 francos suizos (alrededor de 250 pesos mexicanos).

27 noviembre, 2011

¿Qué es lo que más me gusta del invierno en Europa?











Como buena mexicana no me gusta el frío, no lo disfruto porque soy súper friolenta. Ahora que comenzó el invierno, siempre ando en casa con mi ‘disfraz de borrego’ (así le dice mi esposo a mi pijama gruesa de pantalón y manga larga, unas pantuflas rosas que parecen peluches y una bufanda negra) a pesar de que ponemos la calefacción a 20 grados.


Algo que salva el invierno y hace que tenga su encanto en Europa son los mercados de navidad. La primera vez que vi uno fue en Suiza, en la plaza principal de Basel. Un día iba caminando hacia esa plaza y esto es lo que vi en medio del frío que me pareció como de cuento de navidad: pequeños stands de madera en forma de casitas alpinas con muchas luces, en donde se vendía pan de jengibre, castañas tostadas, crepas, vino, chocolates, strudel de manzana, salchichas, jabones, juguetes, crepas, bufandas y guantes, artesanías, embutidos, productos para beneficencia, etc.


Un mercado navideño típico europeo se encuentra en lugares históricos o de comercio público. Este tipo de mercados se ponen cada invierno desde el siglo XIV, se originaron en las partes de habla alemana de Europa y sirven como un punto de encuentro cálido para los habitantes del lugar y para los turistas. La decoración es completamente navideña, con nacimientos, árboles de navidad, esferas, luces, etc. Además, se pueden ver algunas actividades culturales para amenizar, como conciertos. Click aquí para ver un mercado de navidad.


Caminar por estos mercados casi me hace olvidar el frío invierno europeo: son alegres, cálidos, románticos, acogedores, hermosos... ¿Qué es lo que prefiero comprar cuando voy? Definitivamente Glühwein. Un amigo alemán me hizo probarlo por primera vez en el 2003 en Suiza, me dijo que era para combatir el frío: funcionó. Para los que no sepan qué es esto, les cuento que el Glühwein es una deliciosa bebida alcohólica caliente (muy tradicional durante el invierno), hecha con vino, azúcar, cítricos y especias como canela y clavo. Aquí se puede ver la receta.


Esta bebida caliente, las castañas tostadas y el strudel de manzana son lo que hace que quiera ir a estos mercados casi a diario mientras duran (como sabemos, el invierno NO es la época indicada para cuidar la línea). Por cierto, el Apfelstrudel o strudel de manzana es un postre típico de Austria y el sur de Alemania que se sirve caliente con una crema de vainilla encima (le pueden poner helado también pero esta no es mi versión favorita cuando muero de frío).


Si vienen a Europa en invierno y quieren visitar un mercado navideño, no les costará trabajo encontrarlo, ya que los montan en muchas ciudades europeas (en Alemania, Suiza, Austria, Francia, Italia, Polonia, Holanda, Irlanda, Dinamarca, Bélgica, República Checa, Luxemburgo, España, Escocia e Inglaterra). Estos mercados son tan atractivos que hasta Canadá y Estados Unidos ya tienen los propios en ciudades como Vancouver, New York o Chicago.

06 noviembre, 2011

Cuando salir del país es como ir al supermercado












La primera vez que salí de mi país, México, fue a mis 16 añitos: 3 semanas en un campamento de verano en Estados Unidos… y me parecieron eternas. ¿Cómo se puede estar taaaaaaaanto tiempo en otro país? Me preguntaba.

Para un mexicano que no vive cerca de una frontera (ósea, la mayoría), salir de México es una experiencia. Y aunque vivas cerca de la frontera con Estados Unidos, verás un muro, una aduana, agentes de inmigración o ALGO que bloquea y divide ambos países. La frontera con Guatemala seguramente está menos vigilada. Pero aún así, supongo que se siente que es una frontera (nunca he estado ahí).

Mi esposo Laurent probablemente salió de Suiza a los pocos días de nacido. La casa de sus padres está literalmente a 50 metros de Francia (como se ve en las fotos de este artículo). Dependiendo de dónde me encuentre en casa de sus padres, mi celular tomará la red suiza o la francesa. Es muy en serio cuando digo que si salgo de su casa y miro hacia el final de la calle estaré viendo Francia.

¿Se ve diferente?... ¡PARA NADA! Ni siquiera hay guardias o policías de inmigración. De hecho, el supermercado más cercano a su casa no es uno suizo, es uno francés. Para él es normal ir a comer a Francia, comprar la despensa en Francia, ir al dentista en Francia, etc. Y es que Suiza siempre es más caro (y más lejos).

Entonces ¿Cuál es la diferencia entre él y un francés que vive cerca de la frontera con Suiza? Seguramente casi ninguna: hablan el mismo idioma, van al mismo supermercado, quizá leen el mismo periódico de sátira política francesa (Laurent ama leer ‘Le Canard enchaîne’), etc.

Ok... Laurent tiene otro pasaporte, estudió en el sistema suizo y no vota en Francia pero mi punto es que, culturalmente, no son tan diferentes. Esa frontera cerca de casa de sus padres la puso alguien en 1815, pero no es que llegando al final de la calle todo cambie… uno ni siquiera se da cuenta que la frontera está ahí.

Hace 7 años, cuando estábamos en Basel (la parte alemana de Suiza) muy cerca de la frontera Alemana, yo estaba con un amigo de Laurent y me dijo ‘vamos al supermercado’. Me subí a su coche y vi que se dirigía hacia Alemania. Llegamos a la aduana y yo entré en pánico, ya que no traía mi pasaporte. Y pensé ‘pero si no traigo papeles, no tengo el derecho de cambiar de país sin un pasaporte ¡me van a detener! ¡me deportarán a mi país por ilegal! ¡Soy una delincuente!…’ Me quedé callada y hasta contuve la respiración cuando un policía alemán nos detuvo. Yo no hablo alemán, supongo que sólo nos preguntaron a dónde íbamos porque papeles no nos pidieron (afortunadamente, porque si hubiera sido el caso, yo habría tenido que 1) bajarme del coche y no salir de Suiza 2) hacer que el amigo se regresara por el pasaporte o 3) llorar). Supongo que también ayudó que iba en el coche con un europeo, cosa que genera menos sospechas.

Desde que Suiza forma parte de la zona Schengen (2009), esa frontera cerca de su casa está más sola que nunca. No es que antes hubiera un desplegado de policías, muy de vez en cuando te detenían para pedirte papeles o para preguntarte a dónde ibas. Laurent nomas los ‘saludaba’ cuando pasaba.

Recuerdo que en el 2008 caminaba por la calle de la casa de sus padres y un par de chicos de inmigración franceses me detuvieron y me preguntaron si iba a Francia. Dije que no. ‘Gracias’, me respondieron. Eso fue todo.

Todos los países suscritos a Schengen eliminaron los controles fronterizos entre ellos, creando una única frontera exterior donde se efectúan los controles de entrada... pero reforzaron las fronteras externas. La idea de Schengen es permitir la libre circulación de personas, bienes y capital.

El espacio Schengen genera confusión. Se cree que lo integran todos los países de la Unión Europea. Y sí, está mayoritariamente compuesto por naciones de la UE pero, por ejemplo, países como Gran Bretaña o Irlanda han decidido no integrarse. Naciones como Rumania o Bulgaria están fuera aún, ya que no cumplen los requisitos para incorporarse. Y hay otro grupo formado por Noruega, Islandia y Suiza, que no son parte de la Unión Europea pero que son parte de Schengen.

Desde la primera vez que viví en Europa (España, 2002), he visto como cada año las leyes contra inmigrantes se endurecen, las fronteras fuera de la Unión Europea y de Schengen se cierran más y ponen más obstáculos para emigrar.

Por ejemplo:

- Ahora te piden más años para pedir la nacionalidad en muchos países (antes yo podía pedir el pasaporte italiano después de 2 años de casada con un italiano y ahora son 3 años gracias a Berlusconi. Y eso que el pasaporte italiano es uno de los más fáciles de conseguir en Europa).

- Te ponen más límites para poder trabajar (en Gran Bretaña pasaron de dejar trabajar a los estudiantes extra-comunitarios 20 horas a la semana a sólo 10 horas a la semana. ¿Qué sueldo decente puedes ganar con sólo 10 horas a la semana? Ahora los estudiantes que no puedan mantenerse deberán de buscarse 2 o 3 trabajos).

- A las empresas las multan mucho más si contratan extra-comunitarios (primero deben tratar de contratar a los de su país, después a los de la Unión Europea o Schengen y DESPUÉS a los extra-comunitarios), etc.

Aún así, las fronteras para Laurent son más bien una teoría, ya que, siendo europeo puede moverse libremente en la UE y en Schengen. Para él, ir a otro país, siempre será como ir al supermercado literalmente. Para mí… si algún día tengo pasaporte europeo, seguramente las fronteras se volverán simbólicas en muchos países. Y para todos debería de ser así.

Yo estoy a favor de la libre circulación de personas. ¿Por qué tienes que quedarte siempre en el país donde naces? ¿Por qué tantos obstáculos si quieres emigrar para conseguir mejores oportunidades y ser productivo?

18 septiembre, 2011

Un suizo que ama los tacos al pastor y escuchar a Paquita… (Matrimonios Interculturales)


Nota: si eres una mujer mexicana y te sientes identificada conmigo al leer este post, felicidades, eres de las que está rompiendo con la cultura machista de nuestro país.

Ahora, ¿Cuál es la diferencia entre un matrimonio entre personas de la misma cultura y uno intercultural? Desgraciadamente yo sólo conozco el intercultural porque nunca viví un matrimonio en casa, en México (mis padres se separaron cuando yo era niña). Pero tratando de responder un poco a esa pregunta, puedo contar mi experiencia.

Estar casado con alguien muy diferente de tu cultura tiene ventajas y desventajas como todo. Ventajas: se desarrolla una visión más amplia de la vida en general, se tiene mayor tolerancia hacia diferentes grupos, ideas y culturas. Aprendes a ver desde el punto de vista del otro, con otra perspectiva (ejemplo: es bueno que un suizo esté familiarizado con los problemas del tercer mundo, ya que en su burbuja –Suiza- todo es perfecto. Es bueno que su ‘cultura ahorradora’ me contagie). Te hace aprender nuevos idiomas, te hace conocer a profundidad otra cocina, otros lugares, otra música, etc.

Desventajas: para cualquier pareja la comunicación a veces es muy complicada… imagínense entre un suizo y una mexicana que hablan entre ellos un idioma que no es el materno para él (español). Bueno, al menos hablamos el idioma materno de uno de nosotros y a pesar de eso tenemos nuestro propio vocabulario (a veces mezclamos un poco de italiano con español).

Además, culturalmente, Suiza y México son casi lo opuesto:

Suiza: país sin recursos naturales, pequeñito, muy rico, con una democracia consolidada (la gente decide si se cambia o no una ley con su voto), con mucho orden, leyes y reglas para todo (y que se cumplen), con una cultura protestante de ‘no ostentar lo que se tiene’, menos fiesteros, individualistas y ahorrativos (claro, sus altos sueldos y tener la moneda más estable del mundo ayudan pero su cultura del ahorro es de las mejores en Europa).

México: país lleno de recursos naturales, con un enorme territorio, ‘en desarrollo’ (más bien pobre), con una democracia naciente pero agonizante, donde las reglas están hechas para romperse, con la cultura materialista –muy americana- de ‘eres lo que tienes’, fiesteros, familiares (somos como muéganos diría mi madre) y poco ahorrativos (claro, los bajos sueldos no ayudan a ahorrar y más bien nos endeudamos).

Pero, ¿Cómo podemos hacer que estas dos culturas funcionen en un matrimonio? Yo soy mexicana, sí, pero también un poco suiza y un poco italiana (la segunda nacionalidad de mi esposo).

Mi lado ‘europeo’ se puede ver en que sí, lo acepto, soy más fría en mi trato personal y menos apegada a la familia que muchas mexicanas. Ejemplo: si él se va de viaje yo disfruto mi tiempo sola, muchas veces le digo que vaya solo con sus amigos porque yo quiero hacer mis cosas, nos gusta darnos espacio.

Soy algo feminista… y él también. Me criaron dos mujeres muy independientes –mi abuela y mi mamá- lejos de cualquier situación machista como ‘Hazle de comer a tu papá / hermano’. Ejemplo: Laurent y yo nos dividimos las tareas del hogar porque así tiene que ser ¿no? Lavar no es sólo femenino. Otro ejemplo: si algún día tengo hijos, no compraré una ‘cocinita’ para mi niña o un ‘cochecito’ para mi hijo. Si mi hija quiere un juego de construcción me parece bien y si él quiere una máquina para hacer pasteles, también estará bien. Y dudo que quiera que vean o lean historias como ‘Cenicienta’ o ‘La bella durmiente’. Cuentos llenos de machismo en donde la mujer vive una vida sin sentido hasta que es ‘rescatada’ por su príncipe, se casa y vive ‘feliz para siempre’…

Cuando veo anuncios en México de ‘regale a su mamá una lavadora el 10 de mayo’ o veo mujeres ‘florero’ que sólo decoran los programas de TV y cosifican a la mujer, no hago más que corajes. Pero mucha gente en México lo ve normal (bueno, en Italia la TV de Berlusconi hace lo mismo… pero aquí también hago corajes y al menos hay más mujeres protestando por esto).

Soy atea…y él también. Ejemplo: no quisimos casarnos por la iglesia y la verdad no creo que él o yo podríamos estar con una persona religiosa. ¿Qué tiene esto de Europeo? Pues la mayoría de mis amigos en México son religiosos. La mayoría de mis amigos aquí no lo son. Laurent siempre bromea: ‘Las catedrales católicas europeas están llenas de turistas… o de latinoamericanos’.

No soy celosa… ni él (odio los celos mexicanos, no me gusta que me celen). Para los dos, los celos son signo de desconfianza, no de amor. Estuvimos muchos años de lejos y si fuera celosa me hubiera vuelto loca o hubiera durado un mes con él. Si él sale con una amiga, está bien, él sabe lo que hace y si no pudiera confiar en él, no me hubiera casado.

Nunca me ha importado el qué dirán ni me gusta juzgar a los demás (típico de una sociedad conservadora y tradicionalista)… ni a él. Ejemplo: desde niña siempre he hecho lo que quiero, aprendo de ello y sigo adelante. Nunca me importó llegar virgen al matrimonio, ni decir que vivía en unión libre, por ejemplo, entre otras cosas.

En la mayoría de las cosas me volví muy literal... como él y cualquier europeo. Si digo, 'nos hablamos mañana', yo esperaré tu llamada o yo te llamaré al siguiente día. No es el 'nos hablamos' mexicano. Si digo que te veo a las 5:00 no es 5:15, ni a las 5:30... Si te digo 'no tengo nada', pues es eso. No espero que me insistas 'sí, tienes algo, dime...' De todas maneras si le digo a Laurent 'no tengo nada', él me dirá 'ok' y se irá a hacer sus cosas.

Él es un poco mexicano también. Y ese lado mexicanísimo se le ve, sobretodo, cuando vamos a México: quiere cenar tacos a diario, dice frases como ‘no manches’ o ‘¿qué onda?’ (claro, con su acento francés), ama la comida picante (mi mamá siempre nos manda un ‘chilito’ seco que ella prepara y él se lo pone a todo: a la carne, a la pasta, a las verduras, etc).

Ok, ok… quizá yo estoy más ‘europeizada’ que él ‘mexicanizado’. Aunque creo que su parte italiana también nos ayuda: para él es muy importante la familia, no es tan individualista como parece. Y lo que pasa es que siempre hemos vivido por acá. Si viviéramos en México, no estoy segura de qué adoptaría él de nuestra cultura: ¿se volvería más cálido? ¿Más expresivo?...

Si seremos un matrimonio exitoso no lo puedo decir, no me gusta dar las cosas por sentadas. Sólo puedo decir que a pesar de haber nacido en mundos completamente diferentes, creo que tenemos mucho en común y habernos mezclado culturalmente ayuda y nos enriquece como personas.

Y por supuesto que hay cosas a las cuales posiblemente nunca me adaptaré, como a esquiar cada invierno… ¿Por qué fregados tengo que congelarme durante mis vacaciones?. O nunca entenderé cuál es el problema si hay una cena en casa de un suizo y esperan a 9 personas… ¿Por qué no puede llegar un décimo colado sin que se molesten?. En México te llegan varios colados… ¿Y? ¡Se pone mejor la reunión!.

Él no se adaptará a mi ‘ahorita’ mexicano porque, aceptémoslo, es demasiado ambiguo. Él quiere saber cuándo se harán exactamente las cosas. Tampoco entenderá el humor de ‘El chavo’ por ejemplo. Yo puedo estar muriendo de risa viendo ese programa y él preguntándose ‘¿Por qué diablos se ríe?’

03 septiembre, 2011

I love chocolate






(Este post habla de una de mis 3 adicciones en la vida que son: chocolate, vino tinto y café. Esta vez hablaré del primero)


Entrar a una chocolatería en Bélgica es como regresar a tu niñez y cumplir ese sueño de estar a un lugar descrito en el libro y presentado en la película de ‘Charlie and the Chocolate Factory’, ya que los chocolates los hacen de todas las formas imaginables: casas, carruseles, fuentes, mosaicos, animales, flores, etc. El poco tiempo que viví en Bruselas, solía comprar pralinés llamadas ‘fruits de mer’ –la traducción literal es frutas de mar- de la marca Neuhaus... LOS MEJORES. Son una mezcla de chocolate negro y blanco con avellana y nuez en forma de pequeños peces y conchas de mar, típicamente belgas.

Cinco años después, en el centro de Londres, vi una tienda Neuhaus y pregunté por mis ‘frutas de mar’. Me enteré que los habían descontinuado porque consideraban que muchas chocolateras belgas ya los producían y querían ser más originales. Es una lástima porque he probado ese tipo de chocolate de otras marcas belgas y no es lo mismo.

La historia del chocolate -brevemente contada- es más o menos así: los mayas usaban el cacao como moneda de cambio y los nahuas preparaban ‘xocolatl’, una bebida de sabor amargo considerada ‘alimento de los dioses’. Los españoles introdujeron el producto en la Península, también como bebida y en donde se le añadió vainilla y algunas veces avellanas. Los Suizos, tiempo después, le agregaron leche y su sabor mejoró. Posteriormente, en Bélgica, se creó la Praliné que es una mezcla de chocolate con avellanas y caramelo. Para mí, el mejor chocolate amargo y las mejores pralinés son las belgas. El mejor chocolate con leche en todas sus variedades, es el suizo.

Como soy amante del chocolate real y su forma más pura posible, odio las fuentes de chocolate: 1) según yo, al chocolate se le tiene que poner mucha grasa o aceite para que fluya tan líquido, 2) me hacen pensar en algo que se compra en Las Vegas (muy exagerado) y 3) tampoco me gusta la idea de comer un chocolate en el cual varias personas metieron cosas (fresas, bombones… y hasta dedos).

En Inglaterra llegué a ver chocolaterías decentes pero nada como las de Bélgica o Suiza. Los chocolates ingleses –lo siento- ni siquiera son tan buenos tampoco (en mi opinión). Pero si están en Londres y quieren comprar unos chocolates ingleses de calidad, vayan a Hotel Chocolat. Había uno muy cerca de donde yo trabajaba, en Old Street. Incluso venden mole o ‘Chilli and Chocolate Mexican Mole Sauce’ por menos de 9 libras.

Si van a Suiza el mejor lugar para comprar chocolates es el supermercado (tipo Coop o Migros), ya que cualquier marca que compren ahí –incluso la marca blanca- será de excelente calidad y los precios serán bastante accesibles. Por supuesto que la famosa marca suiza Lindt siempre estará presente pero hay otras marcas suizas no tan conocidas a nivel internacional que son maravillosas. No se preocupen, los chocolates están muy bien presentados en caso de que quieran hacer un regalo elegante a alguien sin que se imagine que lo compraron en el súper.

Si les gusta la leche con chocolate, compren en Suiza la marca Caotina, es buenísima. Además, tienen sabores como 'chocolate blanco' y 'chocolate amargo' en caso de que quieran un cambio. Siempre que vamos a Suiza compramos este chocolate en polvo porque, siento decirlo, pero no hemos encontrado otro igual en otros países. En España, por ejemplo, una vez compré una marca española llamada Cacaolat. Puse un par de cucharadas en mi leche y le daba vueltas y vueltas... y no se disolvía. Pues meses después, en un spot de televisión, vi que precisamente parte del encanto de ese producto eran los grumos... a los españoles les gustan (dudo que a todos la verdad).

En Bélgica yo entraría a cualquier chocolatería sólo para vivir la experiencia pero si encuentran Neuhaus, sin dudarlo dos veces, entren a mirar al menos. No se arrepentirán. H
ay tiendas Neuhaus en muchos países del mundo, si ven una visítenla. Otra chocolatería belga muy famosa es Leonidas. Además, es ligeramente más barata que la primera. La chocolatería Godiva también es belga y sus tiendas son como juguerías para los niños... e igualmente divertidas para los adultos amantes del chocolate. Y si de plano quieren comprar kilos de excelente chocolate a precios más accesibles, un poco fuera de Bruselas esta el Neuhaus Chocolate Outlet.

Ah!, para los amantes del chocolate, en Bruselas se encuentra el Museo del Chocolate y del Cacao en donde se pueden degustar más de 200 variedades de chocolates.


En Italia la mejor forma de probar un chocolate excelentísimo –y diferente- es en forma de helado artesanal. Prueben el sabor ‘cioccolato fondente’ –ligeramente más robusto y amargo que el chocolate con leche- o ‘cioccolato amaro’ en caso de que sean amantes del chocolate amargo. Si quieren algo menos fuerte, prueben el sabor stracciatella, es delicioso, ya que es un riquísimo helado de crema con trocitos de chocolate amargo. Les hará el día, no lo duden.

20 mayo, 2011

Sabes que eres suizo si…



Esta es una broma que ha circulado en internet. Fue escrita por suizos sobre ellos mismos. Traduje algunos puntos que me parecen divertidos. Mis comentarios están entre paréntesis. Créanme, así son los suizos:

Sabes que eres Suizo si…

1. Te quejas de que el bus / tren / tranvía está retrasado más de 5 minutos. Bueno, más de 1 minuto… (Laurent se queja de que Italia o España no funcionan ‘como deben’. Aunque en este aspecto yo me quejo más. Mi esposo dice que soy más puntual que él y se burla 'eres más suiza que yo')

2. Has sido confundido con Sueco (Muchas veces me han preguntado ‘¿Tu esposo es de… Suecia, verdad?’)

3. Te sientes frustrado cuando vas al supermercado en el extranjero y no hay 20 diferentes tipos de chocolate y de queso (Es verdad, si hasta yo me quejo que no encuentro chocolate barato de calidad mas que en Suiza… y en Bélgica)

4. Hablas 3 o 4 idiomas y crees que es completamente normal (De nuevo, para muestra un botón: mi esposo habla 5 idiomas de forma fluida y creo que para él ha sido de lo más normal aprenderlos. Si vas a Suiza, muchas de las señalizaciones, folletos, indicaciones, etc. están en 3 idiomas y no es raro que hasta el taxista o el mesero te hablen en un inglés bastante decente)

5. Has tenido que explicar que se hablan 4 idiomas en Suiza y que ninguno de ellos se llama ‘suizo’  (Me ha tocado escuchar ‘¿Tu esposo qué habla?¿suizo?’)

6. Has ido a un campamento para esquiar cada año con tus compañeros de clase durante la secundaria y los esquíes son como una extensión de tus pies. (Yo no soy fan del frío ni de la montaña y me da miedo esquiar –me romperé algo seguro. Laurent tiene fotos de él muy bebé ya con los esquíes. Si tenemos hijos algún día creo que seré la única de la familia en quedarse en la casa, junto a la chimenea, viendo qué bonita se ve la nieve desde mi sillón –cómodo y caliente-, bebiendo chocolate y viendo pelis mientras todos se van a esquiar)

7. Como mujer, das a todos tus amigos 3 besos al saludar (Cuando estoy en Suiza, aún se me olvida dar 3 besos. Estoy acostumbrada a hacer como en el resto de Europa: 2 besos al saludar, uno en cada mejilla)

8. Te has divertido cuando ves subtítulos en alemán cuando se habla el ‘suizo-alemán‘ –uno de los idiomas en Suiza (por cierto, el alemán es mucho más bello que el ‘suizo-alemán’... al menos para mí. Otra cosa: los suizos-alemanes son capaces de entender el alemán pero los alemanes no entienden el suizo-alemán. El idioma materno de Roger Federer es el suizo-alemán. Él, como buen suizo, habla 4 idiomas de forma fluida: alemán, suizo alemán, inglés y francés)

9. Crees con toda firmeza que es más importante hacer las cosas exactas y bien hechas que rápidas. (Sin comentarios…)

10. Se te permite beber cerveza y vino a la edad de 16 años (En general, creo que son muy permisivos con varias cosas, ej. El aborto y la eutanasia son legales)

11. Has caminado al kinder sin la supervisión un adulto (Recuerdo que una vez estábamos en un pueblo en la mitad de Suiza y vi 2 niños pequeños de la mano. Un niño como de 5 y otra niñita como de 3, iban caminando solitos hacia la escuela. Yo le dije a Laurent ‘Que padres tan irresponsables, dejan caminar solitos a esos niños tan pequeños’… él me dijo ‘Eso es normal, yo hacía lo mismo cuando iba al colegio’. En México no camino sola a mis 30 años por muchas zonas de allá y menos de noche).

12. Has tenido que explicar cómo funcionan las cosas en Suiza y después has tenido que aclarar ‘pero en cada cantón –o estado- es diferente’ (En Suiza cada estado es muy independiente, no se centraliza nada)

13. Tienes que votar para una ley, referéndum o iniciativa al menos 3 o 4 veces al año (He visto como votan para todo: para ampliar o reducir los derechos de los extranjeros que viven ahí, cambiar leyes laborales, prohibir la construcción de las torres de las mezquitas, etc.)

14. Cuando estas habituado a beber el agua en cualquier fuente en la calle, a menos que haya una señal que diga ‘agua no potable’ (De hecho me sigue pareciendo asqueroso que Laurent beba de las fuentes públicas… ¡yo no me fio de esa agua! pero él está convencido de que el agua de las fuentes es mejor que la de la casa)

15. Crees que manejar a algún lugar por más de 4 horas es muchísimo tiempo (jajaja… De hecho, Suiza es muy pequeño. Para ellos, Francia es inmensoooooooo, no digamos Estados Unidos o México)

16. No te parece extraño que cada ciudadano masculino que ha ido a la armada suiza tenga un rifle debajo de su cama (son un país pacífico y neutro históricamente pero toman muy en serio su armada)

17. Crees que todos los países extranjeros son baratos comparados con Suiza (hasta Londres parece ‘barato’ en algunas cosas si se compara con Ginebra o Zúrich… como los restaurantes)

Y yo agregaría: 18. Si no puedes evitar -está en tus genes- reciclar todo, seguir las reglas y ahorrar dinero...

Para estar con un suizo yo tengo que ser un poco suiza también. Pero no me ha costado trabajo, me gusta seguir las reglas. Hasta mi esposo se burla de que me cuesta mucho mucho mucho cruzar la calle -como peatón- cuando está el rojo para la gente... aunque no se vea ningún coche pasar.
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