





(En este test: vivir es más de 10 meses)
Si quieres saber si Londres es la ciudad perfecta para ti responde si o no a las siguientes preguntas:
1)¿Ganas / tienes dinero suficiente? (eso significa tener disponible al menos £2000 al mes porque Londres sin dinero es HO RRI BLE y no se puede hacer nada. Todo es caro: la renta, el transporte, la comida decente, etc. Si vives con tu pareja, entre los 2 deberían de ganar, idealmente, al menos £3500 –ojo: sin hijos).
-Aquí una lista del costo de vida en Londres (No incluye electricidad, celular, internet, council tax mensual, etc)
2)¿Estás dispuesto a compartir departamento? (conozco amigos que ganan £3000 al mes y comparten depa para poder ahorrar y darse algunos lujos como salir a cenar, ir de shopping o viajar. Un depa para ti solo que no sea un closet, muy viejo y algo céntrico es un lujo)
2.a OJO: Si eres casado / juntado y/o con niños responde ¿Estás seguro que quieres vivir en un depa minúsculo y/o vivir leeeejos del centro de Londres / de tu oficina para poder tener un depa de tamaño y precio decente?
3)¿Eres de los que puede vivir en permanente clima frio, nublado, ventoso y lluvioso. Además, estas dispuesto a aguantar un ‘intento de primavera’ y un verano que dura poquísimos días?
4)¿Eres fiestero? (si hay algo que sobra aquí son clubs de todo tipo, gente borracha, bares, pubs, etc)
5)¿Eres soltero? (diversión garantizada. Además, si eres hombre podrás alegrarte la pupila ya que a las inglesas LES ENCANTA salir con un top largo o con un cinturón grueso como vestimentas... y nada debajo... mostrando... demasiado)
5.a OJO: Si eres casado / juntado y/o con niños responde ¿Estás seguro que no quieres vivir en una ciudad con mejor calidad de vida por menos dinero?
6) ¿Eres joven? (la verdad no veo que esta ciudad ofrezca calidad de vida para alguien que tiene familia o quiere estar tranquilo: caos, todo es caro, está lejos)
7)¿Eres fan de ir a eventos culturales? (no tendrás el tiempo de ir a todos, hay demasiados y muchos de ellos son gratis)
8)¿Eres abierto a probar todo tipo de comida / amas probar platos nuevos? (si respondes 'si', Londres será como un paraíso porque puedes encontrar comida de todos lados y muy autentica)
9)¿Estas dispuesto a soportar que en invierno oscurezca a las 4pm?
10)¿Te gustan los ambientes internacionales, eres tolerante y capaz de convivir con cualquier nacionalidad, religión, raza, etc? (ej. Yo trabajo con mujeres que llevan el hiyab –velo islámico, con ateos, gays, heteros, negros, blancos, polacos, australianos, ingleses, sudafricanos, etc. Osea si eres de esos que no tolera la diversidad -religiosa, sexual, de color de piel, etc... OLVÍDALO)
11)Si trabajas en oficina ¿Estas dispuesto a no tener breaks o salir durante el lunch? Es verdad, los ingleses normalmente no toman breaks. Les encanta comer su lunch frente al escritorio y claro, tú debes de hacer lo mismo porque ni modo de ser el único que sale (aunque la verdad, a veces si me tomo mis 30 min de lunch pero con las extranjeras que trabajan conmigo –ningún inglés)
12) ¿Estas dispuesto a vivir en una ciudad en donde siempre hay colas para todo? (por la cantidad de gente y porque no se usa el 'echar montón'... aquí es en órden)
13)¿Quieres vivir en una ciudad con más igualdad de oportunidades que la mayoría? Aquí te contratan por tus capacidades. Mientras produzcas y seas bueno en lo que haces, tendrás trabajo. No les importa tanto tu raza, religión, físico, etc. Si eres de los que gusta de conseguir trabajo por contactos, olvídalo (a menos que seas inglés y/o muy rico o parte de alguna realeza -especialmente Europea)
14¿Sabes cómo manejar el sentimiento de desarraigo territorial, familiar y la nostalgia de estar lejos / Crees que eres capaz de adaptarte a una cultura como la inglesa?
15)Finalmente, esta es muy obvia pero no menos importante: ¿Hablas inglés fluido?
Si contestaste sí a:
0-5: Piénsalo 2… no, ¡10 veces! (o ven… pero de turista solamente y te recomiendo venir de mayo a octubre)
6-9: Podrías intentarlo (pero dudo que te guste o te será muy difícil adaptarte. Si eres soltero, tal vez te ayude conseguirte un novi@ en esta ciudad, sobre todo si es ingles)
10-13: Seguramente te gustará (¿Estás seguro que puedes vivir sin luz solar, con viento, lluvia y frío la MAYORIA DEL TIEMPO? Es decir, mucha gente dice que le gustan los días lluviosos pero aquí es demasiado. Extrañarás el sol, créeme)
14-15: ¡Ya vente para acá! (Dile a los de inmigración que les invitas unas ‘fish and chips’ mientras les cuentas que en tu vida pasada eras inglés, viviste en Londres y que eras amigo de Margaret Thatcher)

Para mí el italiano es el idioma más bello que existe: el sonido, el ritmo, la forma de construir oraciones, el acento, la mímica con la que los italianos hablan…
No es un idioma internacional, sólo se habla en Italia y en algunas ciudades de Suiza pero, culturalmente, es muy interesante saberlo por el arte, la historia, la ópera, la cocina, la moda… y porque si vas a Italia la mayoría de italianos sólo te hablarán en italiano.
Comencé a estudiarlo en Florencia (en el 2006). Ya lo entendía un poco desde antes y decía algunas frases porque es el idioma que siempre he hablado con mi familia política.
Aprendí el italiano toscano (el mismo que habla Roberto Benigni). El italiano del sur es muy diferente y, seguramente, no entendería ni el 50% si lo escucho (en la TV italiana ponen subtítulos al italiano del sur). Así que, orgullosamente, se hablar (de forma fluida) el italiano estándar. Aquí algunas curiosidades:
‘Primo’ es primero (no el hijo de tu tío)
‘Piano’ es piso (primo piano seria ‘primer piso’) pero también es lento
‘Bimbo’ es bebé o niño pequeño (no la marca del osito)
‘Bruto’ es feo (no estúpido) y se escribe: brutto
'Fiera' es orgullosa (no salvaje) o también es feria
'Torta' es pastel (como en España. No es una torta del chavo del 8)
'Burro' es mantequilla (no el animal)
'Autista' es chofer (no un trastorno)
Buena suerte se dice ‘in bocca al lupo’ (traducido literal ‘en boca del lobo’)
'Caldo' es caliente (no caldo –de pollo)
'Bisogno' es necesidad (sí, como el apellido de Daniel Bisogno)
'Sedere' es cul*** (no ceder)
'Ferro' es hierro pero también es plancha (sí, como Tiziano Ferro)
Si dices ‘chivo’ en Italia dirás ‘comida’ (pero se escribe ‘cibo’)
Si dices ‘maquina’ en Italia dirás ‘coche’ (pero se escribe ‘macchina’)
Si traducimos literal ‘caffè macchiato’ es ‘café manchado’ (que sería un espresso ‘manchado’ de leche)
Si quieres decir 'mis padres' en italiano coloquial se diría 'i miei' (traducido literal: los míos)
Si dices arriba, abajo, arriba, abajo… en italiano dirías ‘su, yu, su, yu’… (escrito bien: su, giù…)
El nombre italiano (que se usa también en español) ‘Renata’ significa ‘Renacida’
En el italiano normal se usan algunas palabras inglesas como ‘weekend’, ‘computer’, ‘sport’ o ‘zoo’
En Italia cuando alguien responde al teléfono dice ‘pronto’ (listo)
En Florencia hay una calle importante que se llama ‘Verga’ osea ‘Viale Verga’ (sin comentarios)
‘Guardare’ significa ver / mirar (no guardar)
‘Salire’ significa subir (no salir)
‘Stirare’ significa planchar (no estirar)
‘Cara’ es querida (no rostro)
‘Svelto’ es rápido (no alguien delgado)
'Imbarazzata' significa avergonzada (no embarazada)
'Donna' es mujer (no una rosca / pan)
La introducción de la canción ‘Venecia’ de los hombres G significa:
Io sono il capone della mafia (yo soy el jefe de la mafia)
Io sono il figlio della mia mamma (yo soy el hijo de mi mama)
Tu sei uno stronzo di merda (tu eres un estup~~ de mie~~)
E un figlio di troia in Venezia (y un hijo de p~~ en Venecia)
El italiano, a diferencia de otros idiomas, usa una palabra MUY diferente para decir ‘tomate’: POMODORO (cuando en otros idiomas es siempre similar – español: tomate o jitomate / inglés: tomato / francés: tomate / alemán: tomate)
En lugar de ‘s’ para el plural, usan la ‘i’ (para masculino) y la ‘e’ (para femenino) – Ej. Ragazza (chica) / ragazzo (chico) y el plural sería: ragazze (chicas) / ragazzi (chicos) ¿Complicado?
Generalmente, las palabras que en español acaban en ‘dad’ como universidad, en italiano acaban con ‘ta’: ‘università’, ‘probabilità’, etc
El italiano, como el español, puede no usar pronombres personales (yo, tú, él, nosotros, etc) en las oraciones. Con decir el verbo (que cambia para cada persona), es suficiente. Ej. hablo / parlo (y ya sabes que es ‘yo’)
El italiano, según yo, está justo entre el francés y el español. Se parece en muchas cosas (gramática, verbos, vocabulario, etc) a ambas lenguas y para alguien que habla las dos será muy fácil aprenderlo.
Cierto que no lo es para alguien de Japón, por ejemplo. Un ex compañero japonés de mi clase de italiano fue a una heladería en Florencia con una amiga, ella ordenó su helado. Después le toco a él ordenar y dijo ‘voglio sesso’ (el quería decir ‘voglio lo stesso’, osea ‘quiero lo mismo’). La señorita estaba muy sorprendida porque además, el insistía. Lo que él no paraba de repetirle era ‘quiero sexo’… (jaja, saludos Takashi)
Por último, les dejo esta es la canción italiana (con subtítulos en español) que bailamos en nuestra boda y que es la que mejor refleja mi historia con él, mi esposo: ‘A te’ de Jovanotti.
¿Alguien quiere aprender italiano?



Yo sé que Brujas (Bélgica) no es tan conocida como Florencia, Madrid, Ámsterdam o Dublín. Sin embargo, vale tanto la pena como cualquiera de ellas. Brujas fue la tercera ciudad que conocí en Europa hace muchos años (2002) y muero por regresar.
Me divirtió mucho la película de humor negro ‘in Bruges’. El mafioso que quiere matar a Ray (Colin Farrell), un asesino a sueldo, lo manda ahí a vivir sus últimos días porque considera que es precioso. Es como un ‘regalo de despedida’. Sin embargo, Ray odia la ciudad y la considera un infierno… el mismo infierno.
Brujas se llama así, por la misma razón por la que Cuernavaca no se llama Cuauhnáhuac. Los españoles tratan de castellanizarlo todo, y por eso pronunciaron "Brujas" en vez de Brugge (en flamenco).
Ir a Brujas es como viajar en el tiempo, o mejor aún, es como entrar a ese mundo deseado desde la infancia: con caballos, cisnes, edificios bellísimos, plazas, puentes, palacios y cúpulas de un gótico distinto al español.
Brujas es la ciudad medieval mejor conservada de Bélgica y para muchos es la Venecia del norte. La mejor manera de conocer Brujas es ir a pie. La Plaza Mayor tiene un campanario construido entre los siglos XIII al XVI de
Yo recomendaría navegar por los canales para ver Brujas desde otra perspectiva realmente maravillosa.
Por cierto, en Brujas se habla flamenco (que es casi igual al holandés) aunque se puede sobrevivir con el francés (y claro, también con el global idioma inglés).
Caminando por el centro de la ciudad, encontré un bar en donde se ofrecen más de 200 tipos de cerveza. A mí en particular me gusta solamente la cerveza de sabores (ej. cereza o durazno), aunque más que cervezas, saben como una soda.

El programa ERASMUS (European Region Action Scheme for the Mobility of University Students), apoya y facilita la movilidad académica de los estudiantes y profesores universitarios dentro de los Estados miembros de la Unión Europea.
Los estudiantes Erasmus cursan sus estudios (durante un periodo de entre tres meses y un año) en otro país europeo y serán reconocidos en su universidad de origen.
Mi esposo fue un estudiante Erasmus. Él quería ir a Barcelona a aprender español. Y es en serio cuando digo que llegó sin hablar nada de este idioma. Hablaba una especie de ita-ñol. Aún así, tomaba –muy valiente- todas sus clases en español porque, según él, la ‘inmersión’ es el mejor método para aprender un idioma. (Y creo que sabe de lo que habla porque habla de forma fluida 5 idiomas)
Por cierto, los estudiantes pueden también solicitar una beca Erasmus que los ayuda a solventar los gastos de vivir en el extranjero.
En mi 5to semestre de la carrera, apliqué para irme de intercambio (el programa no se llama Erasmus pero es más o menos igual). Mi primera opción era La Complutense de Madrid y la segunda era La Pompeu Fabra de Barcelona. Me dijeron que no podía irme a mi primera opción porque había alumnos con mayor promedio que querían ir ahí y les daban prioridad.
Qué bueno que no tenía de los promedios más altos porque en la Pompeu Fabra cambió mi vida. Por cierto: esta Universidad es pública y, académicamente, es una de las universidades más prestigiosas de España y de Europa.
Estaba en la sala de cómputo a nada de irme a casa cuando encontré a un chico que estudiaba conmigo en el Tec y que también estaba ahí de intercambio. Me convenció de ir a una fiesta que organizaba la universidad para dar la bienvenida a los estudiantes extranjeros. La verdad yo no quería ir pero me dijo ‘ve aunque sea media hora, es aquí en un salón al lado de la biblioteca’. Y fui…
Llegue a la fiesta y miré de reojo a todos los que había ahí: de verdad había estudiantes de muchos países. Entre los asistentes me llamó la atención el que ahora es mi esposo. Yo me acerqué a él porque me gustó. Vi que tomaba una cerveza y le pregunte: ¿Dónde puedo conseguir una de esas? Él, apresurado, fue por una y me la dio. Empezamos a platicar… el resto es historia…
La experiencia fue increíble: teníamos 21 años, conocimos juntos una ciudad maravillosa como Barcelona y, además, estudiábamos en una excelente universidad al lado de la parte olímpica y de la playa (Campus Ciutadella). Lo único malo es que, como no hablábamos catalán (a él le interesaba aprender español), sólo pudimos cursar las pocas clases que había en castellano.
Si alguien ha visto la película francesa llamada l'auberge espagnole (que trata sobre la experiencia Erasmus), se dará una idea de lo que se puede vivir con este programa de intercambio Europeo. Muchas de las escenas ahí son MUY parecidas a la realidad.
Y él… ¿Aprendió español? ¡CLARO QUE SI! Si ahora lo habla como mexicano (…con acento francés). Por cierto, yo ODIO la cerveza, pero fue una perfecta frase para abrir conversación.


¡COMPLETAMENTE FALSO!
Antes de mudarme a Londres imaginaba que iba a sufrir por la comida. Es decir, después de haber vivido en Italia ¿Cómo la comida inglesa iba a llenar mis expectativas?
Afortunadamente me desengañé rápidamente. Londres no sólo está llena de personas de todos los países: también está lleno de restaurantes de todo el mundo. Incluso he llegado a ver mexicanísimos tacos al pastor en Greenwich Market.
Al lado de mi oficina tengo un mercado llamado Whitecross Street Market en donde puedo comprar italiano, tailandés, indio, brasileño, árabe, vegetariano, español, turco, etc. Si no quiero ir al mercado tengo a la vuelta más opciones: japonés, inglés, cualquier variedad de sándwiches, etc. Como verán tengo muuuuuuuuchas alternativas de donde elegir y es imposible aburrirse. Lo mejor de todo es que la comida es muy auténtica ya que, autóctonos del lugar, cocinan su propia cocina para venderla.
Aquí en Londres encontré el mejor restaurante mexicano que he probado en Europa: Mestizo. Tan auténtico que el menú es idéntico a cualquier restaurante mexicano en la Ciudad de México.
He ido haciendo mi lista de favoritos (que cumplen con las 3 ‘B’: bueno, bonito y batato) dependiendo de la cocina que quiero comer:
Español – Café España en Old Compton Street o Moro en Exmouth Market (los dueños de Café España son de Galicia y la atención es más que excelente)
Mexicano – Mestizo en Hampstead Road (los dueños son de Cuernavaca)
Indio – Rasa* en Dering Street o Masala Zone* en Marshall Street
Chino (sólo dim sums) - Hong Kong City en New Cross Road (este lugar es tan auténtico que SIEMPRE está lleno de asiáticos y además, es muy barato. Los dim sums sólo se sirven hasta las 16:00)
Inglés – The breakfast Club* en Hoxton Square (incluso puedes encontrar celebridades como Ronnie Wood de los Rolling Stones, una amiga Polaca lo vio ahí hace un par de semanas)
Italiano – Santoré en Exmouth Market (también, siempre lleno de italianos y se puede comprar una muy auténtica 'pizza al forno a legna')
Hamburguesas – Byron* en Upper Street (las hamburguesas más jugosas con vegetales frescos y en pan suave acompañado de unas deliciosas papas fritas)
Japonés – Tenshi en Upper Street (aquí incluso puedes encontrar okonomiyaki o 'japanese pancakes')
Noodle bar: Wagamama* en Parkfield Street
Tailandés – Busaba* en Bird Street
Vietnamita – Pho* en Great Titchfield Street
Vegetariano – Rootmaster en Old Truman Brewery (este restaurante está dentro de un bus londinense antiguo: toda una experiencia)
Francés – Café Rouge* en Condor House
*Cadenas: tienen muchas locaciones en todo Londres o Inglaterra (pero yo puse a los que voy más seguido)
Es más, si te gusta cocinar puedes encontrar cualquier ingrediente que quieras en Londres. Para esto, el mejor mercado es Borough Market, al lado de London Bridge Station. Es uno de los mercados de comida más grandes de Londres. Puedes comer ahí mismo mientras haces tus compras. Está abierto de jueves a sábado. Si eres amante de la comida –como yo- este lugar es imprescindible.
Hay algo que debo de reconocerle a los ingleses y es que comen de todo y conocen de toda las cocinas. Aquí cualquier cocina del mundo es apreciada y funciona. En Londres se come muy bien y variadísimo.

Estas emocionado de ver a tu familia y amigos de nuevo. Te pones más ansioso cuando ves que estas a nada de aterrizar en tu país. La Ciudad de México, además, en ese momento te regala una maravillosa vista de bienvenida: un inmenso mar de luces que aprecias desde la ventanilla. Las arterias como Periférico o Insurgentes se ven iluminadas y colapsadas.
Cuando bajas del avión y lees todos los señalamientos en español, recuerdas que todo en México es mas fácil para ti, al menos, desde el punto de vista que es parte de tu zona de confort: tu familia, tus viejos amigos, tu idioma, el lugar donde creciste, la comida que comiste de niño, el incomparable humor mexicano, etc.
Cuando pasas muchos meses sin ver tu familia (que va por ti al aeropuerto) es inevitable notar que les creció el cabello o que bajaron un par de kilos. Los cambios son más perceptibles si dejas de ver a las personas durante largos periodos.
Los amigos o familia que están allá te dicen “que increíble que estés allá en ‘cualquier ciudad de un país desarrollado’, debe de ser muy diferente” (el diferente es igual a ‘mejor’ en este caso). Tu respondes “mmm… tiene sus ventajas…” porque sabes perfectamente que puede ser más seguro, más ordenado o menos pobre pero nunca tendrá lo mas importante que es tu familia.
Cuando se está lejos de tu país por años, el ser ‘mexicano’ adquiere otro significado. Desde fuera tu tierra se ve diferente y adquiere un encanto que te llena de orgullo. Te vuelves un ‘promotor de turismo de tu país en el extranjero’ sin proponértelo: hablas de su maravillosa y artesanal comida, de sus lugares mágicos, de su clima soleado, de su cálida gente, de su historia. Y detalles tan simples como tener una banderita de tu país en tu recamara es vital para sentir que tienes un pedacito de tu tierra contigo, que sigues ahí de alguna manera.
¿Vale la pena? Depende de cuáles son tus sueños y prioridades. Si quieres vivir en un lugar en donde puedas caminar sin temor, donde sea más probable que te contraten por tus capacidades que por tus ‘contactos’, donde recibas ayudas si te quedas sin empleo o si tienes un bebé, donde tu salario sea en una moneda que te permita viajar mas fácilmente a cualquier país porque el tipo de cambio no será aterrador, donde la mayoría de las reglas y leyes se respeten, donde sea mas fácil ahorrar un poco de dinero si tienes educación porque posiblemente tu salario te lo permitirá, donde haya menos machismo, donde la libertad de expresión sea más respetada, donde no se vea tanta diferencia entre las clases sociales, donde los políticos no roben de forma tan descarada y tan impune, entre otras cosas… entonces sí, si vale la pena pero tiene un muy alto precio…
¿Y cuál es el precio de vivir en ‘cualquier ciudad de un país desarrollado’? Bueno, tiene muchas desventajas como el tener que aprender otro idioma si no lo sabes, como el helado clima, como el que gente de ‘cualquier ciudad de un país desarrollado’ puede ser más fría, como enfrentar racismo (y eso te incluye porque muchas veces eres ‘ciudadano de segunda’), como que se extrañe la verdadera cocina mexicana, etc.
Pero lo mas difícil de todo es la nostalgia, esa que esta ahí presente todo el tiempo. A veces se esconde por días o por semanas pero ahí sigue latente, oportunista. Espera cualquier momento para manifestarse: como el pasar frente a un lugar de ‘burritos’.
Puedes estar caminando por ‘Champs-Élysées’, por ‘Passeig de Gràcia’ o por ‘Regent Street’, rodeado de cafés encantadores, tiendas lujosas, ‘gente a la moda’ o turistas de todos lados, sin miedo a ser asaltado y con euros o libras en tu cartera… pero tu mente está en casa de tu madre, donde están ella, tu hermana y tu perro, posiblemente comiendo unos ‘tlacoyos o un mole verde’…
Los recuerdos te acompañan a todos lados. La ausencia de ellos y la permanente añoranza es el mayor precio.


Imagina este escenario: llegas a un restaurante de Fast Food que apesta a fritura, te formas en la fila mientras lees qué paquetes hay. Llegas a la caja y la chica te dice un poco fastidiada lo que repite de memoria a cada cliente. Al final, te pregunta sin sonreír si quieres el tamaño grande por sólo 2 pesos más. Pone la charola frente a ti con la comida envuelta en cajas de cartón, las salsas en pequeñas bolsitas y el refresco sacado de máquina. Después de que pagas, te da las gracias cuando ya está mirando al cliente que está detrás de ti. Te sientas en una mesa de plástico, muy cerca de una señora que, resignada, se come lo que pidieron sus hijos y que después botaron para poder ir a los juegos cuanto antes. Usas las manos para comer, te ensucias. El mantel de papel se pone transparente después de absorber la grasa de la comida. No tardas más de 30 minutos en acabar, tomas la charola y la dejas sobre un mueble. Te sientes satisfecho pero ¿Realmente comiste a gusto?
Ahora imagina esto: llegas a un restaurante de ambiente familiar con tus amigos. Te sientan en una mesa que asemeja a la del comedor de tu casa. Te dan el menú que está lleno de opciones gastronómicas regionales y explica con detalle los ingredientes de cada plato, es más, te hace saber la región de la cual vienen los ingredientes asegurándote que son frescos y, seguramente, comprados ese mismo día. Además, están cultivados de forma respetuosa hacia el medio ambiente. En el menú hay entradas, primeros platos, platos principales, postres, bebidas digestivas, vinos, etc. El mismo chef se acerca a tu mesa para recomendarte con qué tipo de vino puedes acompañar lo que ordenaste. Antes que nada, te sirven el vino, lo degustas, lo apruebas y lo sirven a los demás. Quedas sorprendido de la forma tan atractiva en la que está presentada lo que ordenaste. Comes junto con tus amigos tranquilamente teniendo una excelente conversación. Al final, te sirven un digestivo o un caffé macchiato. Estás tan a gusto que se quedan platicando más tiempo aún sin seguir comiendo. Salen satisfechos del restaurante y con una agradable sensación por haber pasado un momento de placer y de calidad.
La 2da. situación se llama “Slow food” y se creó en Bra, Italia, en 1986, siendo una corriente contraria a la que crecía en América (el Fast Food). Su símbolo es un caracol, representativo de la lentitud. El objetivo de éste: que las personas aprendan a disfrutar y degustar, que vivan una experiencia de placer alrededor del momento de la comida o cena. Los comensales seguidores del Slow Food se convierten en Gourmets, es decir, en catadores y degustadores, conocedores de gastronomía.
Ante nuestra cultura actual demasiado acelerada, en donde muchas veces no somos capaces de disfrutar de los momentos que deberían de ser placenteros, el Slow Food promueve calidad de vida poniendo como prioridad el tiempo y la salud de los comensales. No tenemos que tener los mismos gustos por la comida en todo el mundo, esto no debe de globalizarse. Actualmente, puedes encontrar el Slow Food en más de 104 países. Las cedes locales de éste movimiento fuera de Italia se llaman “Convivium”.
El movimiento Slow tiene una excelente filosofía: se trata de saborear la vida y encontrar un equilibrio. Las mejores cosas de la vida no tienen porqué hacerse deprisa. La tecnología debe de ahorrarnos tiempo, no atraparnos. Practica un hobby, no veas el reloj los fines de semana, compra productos orgánicos y regionales, come tranquilamente un platillo casero y disfruta de la conversación mientras lo degustas, no quieras hacer varias cosas a la vez, es decir, vive como caracol.
1) Tener que alquilar un coche para ir de Milán a Florencia porque regresando de Basel (Suiza) a Florencia con el tren (con supuesto cambio de tren en Milán), vimos que había huelga de trenes en Italia (por cierto, de Basel a Milan era con un tren suizo).
6) Tener que pedirle a un amigo que pasara por nosotros para poder ir a su casa a cenar, ya que él vive afuera de Florencia, a donde sólo podíamos llegar con el bus. Como era 1o. de mayo, día del trabajo, NO había ni un sólo bus funcionando en toooooda la ciudad... ¿En qué ciudad se quedan sin transporte público durante todo un día?... claro, eso solo puede pasar en Italia...
Estos son algunos ejemplos de la italianidad (claro, también he escrito cosas buenas sobre Italia pero...) Lo siento Italia ¡Esta vez tenía que desahorgarme!


El café viene de Etiopía y los árabes fueron los primeros descubridores de sus bondades. Paises como Colombia, Ecuador o México exportan semillas de gran calidad, sin embargo, me atrevo a afirmar que a pesar de que Chiapas produce excelente café, los mexicanos no sabemos disfrutarlo como los europeos (y lo mismo opino del chocolate: no sabemos disfrutarlo como aqui, le ponemos demasiada azucar y leche).
Sin darme cuenta, cada vez tengo más gustos europeos. No es que me esfuerce en tenerlos pero con un novio europeo, es difícil no contagiarse de sus costumbres. Algunos de los ejemplos que puedo recordar ahora son: