07 septiembre, 2011

Introducción a la cocina italiana









Es muy fácil enamorarse de la comida italiana. Aún no he conocido a alguien que no guste de esta cocina o que no la haya probado. La gastronomía italiana es extremadamente variada, sus diversas cocinas reflejan la variedad cultural de sus regiones: platos cremosos en el norte o especialidades picantes al sur.

Al contrario de lo que muchas personas creen, la comida italiana no es sólo pasta y pizza (si no, ¿cómo es que los italianos son los más delgados de Europa junto con los suizos?). Los italianos también comen muchas verduras, sopas, cereales, vinos, embutidos, helados, café, carnes, mariscos, frutas, pan, postres diversos, etc. Todo sus platos están hechos con ingredientes frescos, al más puro estilo casero. La ‘cucina della nonna’ o la cocina de la abuela, aquella con tradición, es la más valorada.

Si un italiano te invita a cenar en Italia, hay que ir con hambre, ya que se acostumbra comer ‘il antipasto’ (la entrada), ‘il primo piatto’ (el primer plato), ‘il secondo piatto’ (plato principal), ‘il dolce’ (postre), ‘il caffe’ y, para digerir, una ‘grappa’ o un ‘limoncello’. Todo lo anterior, por supuesto, disfrutando una buena botella de vino como el Montepulciano d'Abruzzo.

La comida tiene mucha importancia en la vida de los italianos. Como los españoles, los italianos saben cómo sacar el máximo provecho a una comida, ya que no sólo se trata de dar placer al paladar, también se socializa. Alrededor de ella se reúnen los seres queridos, se platica, se ríe, se degusta, se comparte, se bebe y se pasa uno de los mejores momentos del día. La comida o cena serán largas (la ‘pausa pranzo’ o la hora del lunch dura al menos 2 horas en Italia. ¿Y la cena? Al menos 2 horas también). De hecho, el ‘slow food’, un movimiento que preserva la tradición culinaria, comenzó en Italia en 1986 como respuesta al creciente ‘fast food’. Consiste en saborear, disfrutar, extender ese momento de placer y convivencia – el comer- con los amigos o familia cuidando y salvaguardando siempre el modo, los sabores y las recetas locales.

Tengo poco más de 2 años viviendo en Italia y nunca me he cansado de su cocina. Realmente se puede comer a diario porque es sana (la dieta mediterránea es conocida por ser muy saludable), exquisita, variada y fácil de preparar. Me encanta ir al súper o al mercado y elegir por mi misma el ‘proscuitto’ o jamón, el risotto, el farro, el queso ricotta o la mozarella fresca, las aceitunas, las berenjenas, las fresas, los ‘ravioli freschi ai fungi porcini’ que tanto me gustan, los ‘alici’ o boquerones, los ‘pomodori secchi’ o tomates secos, el café, el vinagre balsámico, etc.

Si se es amante de las pizzas, las mejores son las Napolitanas, ya que tienen una pasta un poco más gruesa, además, es suave pero crujiente a la vez. Mi pizza favorita es la ‘Margherita di Bufala’ que sólo tiene 3 ingredientes sobre el pan: salsa de tomate fresca, mozarella di buffala (queso mozarella hecho a base de la leche de búfalo) y albahaca. Un gusto simple pero que permite disfrutar el sabor de cada ingrediente. Esta pizza, en mi opinión, refleja cómo es la cocina italiana la mayor parte del tiempo: sin complicaciones, deliciosa y con pocos ingredientes pero de excelente calidad.

Consejo: en Italia nunca pidas queso sobre cualquier pasta acompañada de mariscos (como el ‘spaghetti alle vongole’ o spaghetti con almejas) porque los italianos voltearán a verte con cara de ‘un extranjero que no sabe cómo comer la pasta’.

Si se es amante de la carne, la ‘bistecca alla fiorentina’, el ‘carpaccio di manzo’ o la ‘tagliata di manzo’ son la perfecta opción. La bistecca y la tagliata se sirven casi rojos. El carpaccio se sirve crudo, en láminas muy finas. Todos ellos se derriten en la boca literalmente. La tagliata se come normalmente con un poco de rúcola, un poco de queso ‘parmigiano’ y un toque de vinagre balsámico. Una combinación hecha en el cielo.

Los embutidos italianos tienen fama internacional como el famoso ‘prosciutto cotto o crudo’, la ‘bresaola’, la ‘mortadella’ o el salami. Todo es delicioso solo o con pan.

Los postres italianos son los mejores del mundo. El helado artesanal italiano es una obra de arte que no tendrá conservadores ni sabores artificiales y estará preparado con los ingredientes más frescos. Es más, los helados italianos me parecen los menos dulces que he probado. No hace falta poner tanta azúcar, los sabores resaltan por sí solos y se disfrutan sin necesidad de tanto dulce. Mundialmente famosos son otros postres como el ‘tiramisù’, la ‘panna cotta’, los ‘sorbetti’, las ‘granite’, la ‘torta al cioccolato’, la ‘torta di mela’, la ‘torta della nonna’ los ‘cannelloni siciliani’, los ‘profiteroli’, etc.

El café también tiene una parte importante en la vida diaria de cualquier italiano. Para empezar, la variedad de cafés es amplia: caffè espresso, cappuccino, latte macchiato, macchiato (corto o lungo), caffè latte, ristretto, caffè d'orzo, caffè shakerato, etc. El café en Italia se toma de preferencia en el bar (no en la oficina, no en casa) y normalmente se bebe de pie y sobre la barra por 3 razones según yo: 1) porque el café será pequeño y rápido de tomar, 2) porque se hacen varias ‘pause caffè’ rápidas durante el día y 3) porque será más barato (si te sientas, te cobran más). OJO: no existe en Italia la versión light o deslactosada de los cafés, te lo darán con leche entera siempre.

Consejo: en Italia después del lunch o la cena nunca pidas un caffè latte o un cappucino. Si pides un caffè (te servirán un espresso) o un macchiato... pasarás desapercibido porque los italianos no voltearán a verte con cara de ‘un extranjero que no sabe cómo tomar café’. Ellos creen que tomar un café con mucha leche después de comer es de mal gusto.

Por último, por todos es conocido que la cultura del vino es una tradición muy arraigada en Italia que se ha transmitido de generación y generación. Italia es uno de los mayores productores de vino a nivel mundial, ya que hay más de un millón de empresas productoras de esta bebida en el país, lo cual también contribuye a que sea el principal destino enoturístico junto con Francia. En mi opinión, la región que produce mejores vinos –sobre todo tintos- es la Toscana, donde incluso existe un vino que se acompaña –como postre- con galletas secas de almendra: el 'Vin santo toscano'.

Hay tanto que decir de la comida italiana que me faltaría tiempo y espacio. Me hubiera encantado profundizar más sobre las pizzas, los postres, etc. Además, aún no he hablado de las pastas como aquella al ragù (la que nosotros conocemos como pasta a la boloñesa), los arroces, los pescados y mariscos, las sopas como ‘la ribollita’ (una sopa toscana hecha con pan y verduras) o la ‘zuppa di farro’ (hecha con aquel cereal que ya comían los romanos), las ensaladas como ‘la caprese’ (mundialmente famosa) o la ‘insalata eoliana’ (una de mis favoritas), los quesos como la ‘burrata’ (un queso fresco extremadamente suave y cremoso), etc. Como dije, esto es sólo una introducción a la sorprendente cocina italiana.

Venir a Italia no sólo significa conocer y ver arte, arquitectura milenaria, campos llenos de viñedos y olivos… también es una gloria para el paladar, como se muestra en ‘Eat, pray, love’.

03 septiembre, 2011

Pequeños privilegios


Tener una terraza en el centro histórico de cualquier ciudad media-grande en Europa es un privilegio. Este verano la he aprovechado: como / ceno todos los días aquí o salgo a tomar el aire por las noches cuando está fresco. Había tenido balcones antes… pero nunca una terraza. Cuando me mudé a un país con excelente clima (Italia) una de mis prioridades era esta. 30 grados y una terraza en el centro de Padova…es más que suficiente para inspirarse un poco. Gracias.

I love chocolate






(Este post habla de una de mis 3 adicciones en la vida que son: chocolate, vino tinto y café. Esta vez hablaré del primero)


Entrar a una chocolatería en Bélgica es como regresar a tu niñez y cumplir ese sueño de estar a un lugar descrito en el libro y presentado en la película de ‘Charlie and the Chocolate Factory’, ya que los chocolates los hacen de todas las formas imaginables: casas, carruseles, fuentes, mosaicos, animales, flores, etc. El poco tiempo que viví en Bruselas, solía comprar pralinés llamadas ‘fruits de mer’ –la traducción literal es frutas de mar- de la marca Neuhaus... LOS MEJORES. Son una mezcla de chocolate negro y blanco con avellana y nuez en forma de pequeños peces y conchas de mar, típicamente belgas.

Cinco años después, en el centro de Londres, vi una tienda Neuhaus y pregunté por mis ‘frutas de mar’. Me enteré que los habían descontinuado porque consideraban que muchas chocolateras belgas ya los producían y querían ser más originales. Es una lástima porque he probado ese tipo de chocolate de otras marcas belgas y no es lo mismo.

La historia del chocolate -brevemente contada- es más o menos así: los mayas usaban el cacao como moneda de cambio y los nahuas preparaban ‘xocolatl’, una bebida de sabor amargo considerada ‘alimento de los dioses’. Los españoles introdujeron el producto en la Península, también como bebida y en donde se le añadió vainilla y algunas veces avellanas. Los Suizos, tiempo después, le agregaron leche y su sabor mejoró. Posteriormente, en Bélgica, se creó la Praliné que es una mezcla de chocolate con avellanas y caramelo. Para mí, el mejor chocolate amargo y las mejores pralinés son las belgas. El mejor chocolate con leche en todas sus variedades, es el suizo.

Como soy amante del chocolate real y su forma más pura posible, odio las fuentes de chocolate: 1) según yo, al chocolate se le tiene que poner mucha grasa o aceite para que fluya tan líquido, 2) me hacen pensar en algo que se compra en Las Vegas (muy exagerado) y 3) tampoco me gusta la idea de comer un chocolate en el cual varias personas metieron cosas (fresas, bombones… y hasta dedos).

En Inglaterra llegué a ver chocolaterías decentes pero nada como las de Bélgica o Suiza. Los chocolates ingleses –lo siento- ni siquiera son tan buenos tampoco (en mi opinión). Pero si están en Londres y quieren comprar unos chocolates ingleses de calidad, vayan a Hotel Chocolat. Había uno muy cerca de donde yo trabajaba, en Old Street. Incluso venden mole o ‘Chilli and Chocolate Mexican Mole Sauce’ por menos de 9 libras.

Si van a Suiza el mejor lugar para comprar chocolates es el supermercado (tipo Coop o Migros), ya que cualquier marca que compren ahí –incluso la marca blanca- será de excelente calidad y los precios serán bastante accesibles. Por supuesto que la famosa marca suiza Lindt siempre estará presente pero hay otras marcas suizas no tan conocidas a nivel internacional que son maravillosas. No se preocupen, los chocolates están muy bien presentados en caso de que quieran hacer un regalo elegante a alguien sin que se imagine que lo compraron en el súper.

Si les gusta la leche con chocolate, compren en Suiza la marca Caotina, es buenísima. Además, tienen sabores como 'chocolate blanco' y 'chocolate amargo' en caso de que quieran un cambio. Siempre que vamos a Suiza compramos este chocolate en polvo porque, siento decirlo, pero no hemos encontrado otro igual en otros países. En España, por ejemplo, una vez compré una marca española llamada Cacaolat. Puse un par de cucharadas en mi leche y le daba vueltas y vueltas... y no se disolvía. Pues meses después, en un spot de televisión, vi que precisamente parte del encanto de ese producto eran los grumos... a los españoles les gustan (dudo que a todos la verdad).

En Bélgica yo entraría a cualquier chocolatería sólo para vivir la experiencia pero si encuentran Neuhaus, sin dudarlo dos veces, entren a mirar al menos. No se arrepentirán. H
ay tiendas Neuhaus en muchos países del mundo, si ven una visítenla. Otra chocolatería belga muy famosa es Leonidas. Además, es ligeramente más barata que la primera. La chocolatería Godiva también es belga y sus tiendas son como juguerías para los niños... e igualmente divertidas para los adultos amantes del chocolate. Y si de plano quieren comprar kilos de excelente chocolate a precios más accesibles, un poco fuera de Bruselas esta el Neuhaus Chocolate Outlet.

Ah!, para los amantes del chocolate, en Bruselas se encuentra el Museo del Chocolate y del Cacao en donde se pueden degustar más de 200 variedades de chocolates.


En Italia la mejor forma de probar un chocolate excelentísimo –y diferente- es en forma de helado artesanal. Prueben el sabor ‘cioccolato fondente’ –ligeramente más robusto y amargo que el chocolate con leche- o ‘cioccolato amaro’ en caso de que sean amantes del chocolate amargo. Si quieren algo menos fuerte, prueben el sabor stracciatella, es delicioso, ya que es un riquísimo helado de crema con trocitos de chocolate amargo. Les hará el día, no lo duden.

02 septiembre, 2011

No podría renunciar a escuchar a Woody Allen… hablando como Woody Allen













‘Cuando voy al cine o veo la tele, quiero relajarme y no estar leyendo subtítulos o concentrándome en entender el inglés…’ este es el argumento que he escuchado varias veces en países como España, en donde se doblan todas las películas y las series cuando pregunto ¿Por qué no ven versiones originales?

Más bien creo que es cuestión de acostumbrarse. Yo siempre prefiero ver versiones originales aunque la película este en koreano, ya que me gusta escuchar las voces en original y no me importa leer los subtítulos.

Toda mi vida he visto las películas y series en versión original gracias a que en México no se dobla nada, excepto las películas de niños. Me conozco las voces de Meryl Streep, Nanni Moretti, Anthony Hopkins, Sean Penn, Kate Winslet, Diane Keaton, Neil Patrick Harris, Eva Longoria (amo ‘Desperate Housewives’)… etc, etc etc… Me parece muy extraño escucharlos con otras voces… y con acento español, por ejemplo. Además, muchas de las bromas, dobladas a otro idioma… no tienen la misma gracia.

Franco impuso el doblaje en España en los 40s como una censura del régimen y para ayudar al nacionalismo, ya que se podía controlar el contenido. El doblaje, en mi opinión, creo que sigue sobreviviendo aún en España porque la gente gusta de las películas y series dobladas –por costumbre-y además, la industria cinematográfica o las distribuidoras saldrían perdiendo si proyectaran versiones originales.

Cuando vivía en Barcelona, iba siempre al mismo cine: Icaria, cerca de la zona olímpica. Aquí dan versiones originales y me negaba a cambiar de cine a menos que fuera necesario.

Cuando vivía en Florencia iba al cine Odeon en Piazza Strozzi (el cine más hermoso que he visto en mi vida, ya que es un teatro del 1922 estilo art nouveau que conserva excelentemente gran parte de la decoración de aquella época). Todos los miércoles había películas en versión original y se llenaba de extranjeros (en su mayoría estadounidenses estudiantes de arte).

En Londres, obviamente, no sufría por los doblajes porque si iba a ver una película de habla no inglesa, ponían subtítulos en inglés (y escuchaba la versión original). Lo malo es que si quería ver una película que no fuera en inglés tenía que ir a cines en donde pasaban películas menos comerciales. En Bermondsey Square, cerca de Tower Bridge, esta mi cine alternativo. Ahí vi películas francesas, italianas, polacas, japonesas, alemanas... Además, el boleto era muy barato: sólo 5 libras (cuando normalmente cuesta de 11 a 14 en cualquier cine central de Londres).

En Italia doblan todo también. Esto me ha forzado a escuchar el italiano mucho más. La ventaja es que he aprendido un lenguaje más coloquial gracias a los realities, programas de cocina, noticieros, series, etc que llego a ver.

Suiza es uno de esos países que pasa versiones originales. Lo malo es que, como hay tantos idiomas oficiales, la mitad de la pantalla serán subtítulos porque los pondrán en francés y en alemán al menos.

He escuchado comentarios como ‘México ha de ser como esos países nórdicos donde no doblan nada, entonces las personas escuchan el inglés desde niños y, por lo tanto, lo hablan súper bien’. Desgraciadamente creo que esto no es verdad. Hay mucha gente en México que toda su vida ha ido al cine a ver películas en versión original y ni así lo habla de forma fluida. Aunque sí creo que te ‘entrena’ el oído para entenderlo más fácilmente y te ayuda a aprender bastante 'slang' pero no, no te convierte en bilingüe. Para hablar bien un idioma, hay que hablarlo, no sólo escucharlo.

Mi esposo Laurent y yo a veces somos un poco extremistas con esto de las versiones originales. Hace unos años, en Florencia, yo no quise ver ‘Volver’ de Almodovar doblado al italiano porque me parece un pecado ver a Penélope Cruz o a Carmen Maura hablando otra cosa que no sea el castellano… ¿Las bromas de Almodovar dobladas?… no grazie. Lo bueno es que en México pude ver la versión original.

Laurent no quiso ver The King's Speech’ en Italia porque estaba doblada. Yo no la quise ver con él en Londres porque soy antimonárquica y creí que la película enaltecería a la realeza inglesa. Las excelentes críticas que leí me convencieron y fui a verla sola. Es una excelente película, hasta hace sentir empatía por Jorge VI. Sin embargo, Chris tiene razón: una película tan inglesa sobre cómo hablar y pronunciar bien ese idioma no se puede ver mas que en versión original.

En Padova tengo que ser más flexible porque no hay cines que pasen versiones originales (o no he encontrado). Por eso trato de ver aquí el mayor número de películas italianas… así no estarán dobladas.

Cines que pasan versiones originales:

Barcelona: Yelmo Cines Icaria

Florencia: Cinema Odeon

Mi cine alternativo en Londres (cine de arte): Shortwave Cinema

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